Las malas noticias

jueves, 13 de octubre de 2016 · 00:00
La base de datos del último informe de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI (octubre 2016) trae noticias que debieran preocuparnos, no solamente en cuanto al crecimiento esperado del PIB, sino también con relación a los otros equilibrios económicos.  Los otros datos que acompañan al dato de crecimiento, como el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y el déficit fiscal,  son también importantes.

 EL INE acaba de publicar el dato tan esperado de crecimiento en 4,43%. Llama la tención ese dato por varias razones. Para comenzar está solamente una pizca por debajo del  gatillador del segundo aguinaldo, siendo lo suficientemente alto como para seguir manteniendo viva la expectativa de un crecimiento de 4,7% hasta fines de año. En segundo lugar, los motores del crecimiento son los servicios y la construcción, que  son de bienes no comercializables en el comercio exterior y que  no fortalecen a la posición competitiva de Bolivia. El alto crecimiento de los servicios de administración pública, al doble del crecimiento del PIB, sería más bien una mala noticia. El Gobierno parece haber descubierto la piedra filosofal: basta con aumentar el número de empleados públicos para obtener un PIB mayor. 

Los funcionarios del MEFP que durante los años de bonanza decían que los precios internacionales no tenían nada que ver con el crecimiento del PIB y que su motor era la demanda interna, ahora nos dicen, oh sorpresa, que el menor crecimiento se debe a la caída de esos precios. Por su parte, el vicepresidente García Linera afirma ahora cándidamente que es mejor tener un empleo que un segundo aguinaldo. Tiene razón, pero por qué no pensó en eso cuando se promulgó el DS 1802 en noviembre de 2013.

El FMI pronostica un crecimiento de 3,7% para este año, muy inferior al esperado por el gobierno de 4,7%. Los pronósticos conllevan siempre un margen de error, llamado técnicamente error de pronóstico. Es posible que el FMI esté equivocado, como es posible que el Gobierno también lo esté, tanto más que tiene motivaciones para una estimación sesgada.  

El haber ligado una decisión de política económica a la tasa de crecimiento del PIB ha sido un grave error de política económica por los problemas de credibilidad a los que da lugar. Si la tasa hubiese sido superior o igual a 4,5% una fracción del público hubiese creído que fue porque hubo una manipulación del dato para fines políticos. Con una tasa inferior a 4,5%, otra fracción creerá  también en que ha habido una manipulación motivada esta vez  por razones fiscales, para evitar que el pago del segundo aguinaldo agrande el enorme déficit fiscal que ya se sufre.

El déficit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos para este año es de 6,5% del PIB, lo que sitúa a Bolivia en segundo lugar en la región en términos de ese indicador. Solamente Nicaragua tendría un déficit más alto. El déficit se ha estado financiando principalmente quemando reservas internacionales, que en lo que va de este año han disminuido en más de  2.000 millones de dólares, y luego accediendo a créditos externos, con desembolsos todavía muy modestos, aún de los préstamos chinos. El país ha hecho muy poco para ajustarse al contexto internacional, aún admitiendo que éste es más benigno que el del año pasado. El consumo privado ha continuado su ritmo, lo que sigue dando lugar a una sensación de bienestar. Las encuestas de opinión muestran que la mayoría del público no siente todavía la crisis pero cree que ella puede venir. En cuanto a la inversión, el dato del primer trimestre de este año muestra una caída sustancial; el dato del segundo trimestre no ha salido todavía. 

El déficit fiscal pronosticado por el FMI es también muy alto, del orden de 7,5% del PIB. Solamente Venezuela y Brasil en la región tendrían déficits más altos que el nuestro. No cabe duda que el país tendrá que ajustarse en algún momento y será  mejor hacerlo ahora que se tiene todavía colchones y que las expectativas del público no están alteradas, que más tarde. 

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

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