Intolerancia unos(as) vs. intolerancia otros(as)

viernes, 14 de octubre de 2016 · 00:00
Primera advertencia: este es un artículo de opinión y, por lo tanto, creo que no debe ser presa de censura intolerante de corte inquisitorial así como tampoco de intolerancia cultural feminista. Uno tiene derecho a opinar agrade o no. Segunda advertencia: soy sacerdote jesuita, por tanto católico, pero no pretendo tener una expresión institucional, ni mucho menos. 

 Con la pretensión de despejar censuras previas que parten de prejuicios y estereotipos (que todos los tenemos) quisiera referirme al reciente suceso de la exposición del colectivo Mujeres Creando, en el marco de la Bienal SIART 2016. 

 Quisiera comenzar indicando que me parece un exceso que se utilice un espacio público (como lo es el Museo Nacional de Arte) para este tipo de exposiciones, eso unido a una clara intención provocativa de Mujeres Creando, quienes exigieron el uso de ese espacio o la Vicepresidencia para participar del SIART, considero que es una concesión excesiva a la que lastimosamente no tiene acceso el ciudadano común, con el que poco o nada se identifican algunos grupos e instituciones.

 Por otro lado, sí considero que la crítica y provocación de dicho colectivo está basada en un modo de pensar y ver a la Iglesia y el Estado ,y que en varios elementos de la misma tiene razón, especialmente en la visión patriarcal y machista que inunda no sólo esas sino diversas instituciones. Poder expresar eso con fuerza y coraje lo considero valioso, aunque puedan ser debatibles sus ideas y criterios. 

El diálogo con la diferencia sigue siendo materia pendiente en nuestras explosiones sociales y culturalmente no encontramos los caminos. 

 Sin embargo, me parece que adolece de una falta de visión estratégica la provocación insultante a la fe y sensibilidad de muchas personas, pues, nos guste o no, en el país más del 70% de las personas se declaran cristianas (que incluye a católicos, protestantes y evangélicos). Puede ser cuestionable su real pertenencia o compromiso de fe, pero el dato estadístico es ese, lo que quiere decir que, porcentajes más o porcentajes menos, hay una mayoría cristiana en Bolivia.
 
Más allá de las cifras –engañosas casi siempre- está el hecho de respeto en una sociedad democrática y plural. ¿Qué se gana con insultar y desprestigiar a los que piensan, creen o sienten distinto? Nuestra calidad de personas humanas se demuestra en el saber decir y el saber escuchar, sin atacar al otro a la otra. 

 Y eso sirve también para el pintoresco cuadro vivo que se mostró después, protagonizado por un grupo de personas (imagino que muchas de ellas creyentes católicas) que, haciendo ejercicio de una piedad algo confusa y claramente intolerante con quienes no comulgan con sus creencias y devociones, se dedicó a repintar la pared del Museo Nacional de Arte para tapar cuanto les ofende o irrita. El coro que acompañaba recitaba oraciones, entre ellas el Padre Nuestro, que en una de sus partes sobre salientes dice: "Perdona nuestras ofensas así como  perdonamos a los que nos ofenden”. Tal vez, a la hora de cubrir la imagen del Cristo y la cruz fálica, podrían haber recordado lo del amor a los enemigos y el dar la otra mejilla, como Jesús encarnó en su propia vida. 

 En definitiva, no puedo estar de acuerdo con la intolerancia religiosa ni la intolerancia cultural feminista; no respecto de sus ideas, criterios y convicciones (que sobre eso se puede hablar y discutir), sino respecto de sus acciones igualmente provocativas. Dañar y herir a otro ser humano no puede ser un buen camino. 

 Preferiría ver que la gente de ambos lados se rasga las vestiduras y pintarrajea las paredes para denunciar la explotación sexual que sufren muchas personas, que reaccionan enardecidas contra la trata y tráfico de mujeres, niños y niñas o participan de protestas contra la corrupción galopante en el país (sin quedarse calladas porque les conviene) o denuncian la discriminación que sufren muchas personas cuando no siguen la línea que algunos quieren (feminismo fundamentalista, oposición al aborto o a lo transexual). Hay mucha hipocresía, de ambos lados, en lo que aplauden y condenan. Un buen ejercicio es sospechar de que uno puede estar equivocado y plantear las cosas con humildad.
 
Sergio Montes SJ. es director de la Agencia de Noticias Fides (ANF).

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