Camino al consumismo

martes, 18 de octubre de 2016 · 00:00
El camino al comunismo se ha visto distraído por el consumismo. Parece que el Gobierno empieza a entender que los beneficios políticos de políticas económicas diseñadas para engordar el consumo puede empedrar  de buenas intenciones una futura frustración colectiva. Si la Central Obrera Boliviana (COB) considera el doble aguinaldo como una conquista social, para ejercer presión y consolidar una ruptura con el proceso de cambio, podríamos estar ante la trasformación del actual modelo despilfarrador.

 Antes del doble aguinaldo, el instrumento político electoral era el Bonosol. Lo que empezó como la redistribución de un potencial beneficio (en su momento inexistente) se consolidó como una obligación pública. Ahora debemos cumplir con dicho compromiso, al igual que con los demás bonos creados por el Gobierno, con limitados recursos tributarios que dispone el erario nacional, llegando al extremo de un déficit público que probablemente alcanzará el 7,5% del PIB.

 La concentración del poder evita la existencia de "pesos y contrapesos”, socavando los cimientos de una institucionalidad pública y privada. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) todavía no nos proporciona todos los datos de la última encuesta poblacional realizada hace varios años. Su estimación del crecimiento de la economía entre mediados de año  2015 y 2016, de un poco menos que el anhelado 4,5% de crecimiento, carece de credibilidad, especialmente para aquellos que esperaban cobrar un segundo aguinaldo.

 Para lograr una tasa de crecimiento razonable y de seguir publicitando las bondades del modelo, fue necesario hacer crecer la economía pública a través de un mayor empleo e inversión pública, rifando las "joyas de la abuela” obtenidas durante la época de bonanza. El crecimiento de la economía fue autosustentada en base al consumo interno y no a la mayor producción de bienes y servicios transables. 

 Un incremento en el gasto e inversión pública ha mantenido artificialmente el festín, fortaleciendo la llamada "burguesía burocrática”. Los sectores productivos (minería, hidrocarburos y agropecuaria) no fueron debidamente invitados a la orgía económica, por lo que ahora el Gobierno debe encarar una realidad ineludible: la riqueza no se crea sólo con gasto público.
 
Después de una década, parece que por fin se entiende que los pilares en los que debería apoyarse el crecimiento es la iniciativa económica de la sociedad civil.

 En ausencia de una saludable dinámica del mercado  se utilizan las reservas internacionales para expandir el gasto e inversión pública.  Estas reservas, sin embargo, no deberían ser para seguir gastando; son la garantía para la importación de bienes y servicios, la estabilidad monetaria y el pago de nuestro endeudamiento con el exterior, que también es un flujo indispensable para nuestro funcionamiento, especialmente ante la ausencia  de inversión extranjera directa (IED).                  
   
 En suma: esta política de bonificación extraordinaria, aun cuando su crecimiento esté basado en cimientos más firmes y dinámicos, es de todos modos contraproducente, especialmente cuando estamos frente a una economía incipiente y poco desarrollada como la nuestra, donde es necesario un mayor nivel de ahorro interno e inversión productiva, lo que representa menores niveles de gasto en consumo  y despilfarro  público, a la inversa de lo que está ocurriendo actualmente.

 Algunos empresarios incluyeron en sus costos el segundo aguinaldo, aumentando sus precios en el mercado. Esta ingeniería económica puede ser absorbida, gracias a la presente abundancia de recursos, en parte gracias al efecto multiplicador del contrabando y narcotráfico.
 
Ahora veremos si la ingeniería social logra apaciguar la desilusión colectiva. Y si en el largo plazo estamos todos muertos (Keynes), en el plazo inmediato se está creando incertidumbre, que puede mermar el eficiente funcionamiento de una economía consumista.  


Flavio Machicado Saravia es Miembro de Número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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