El bueno, el malo y el economista

jueves, 15 de diciembre de 2016 · 00:00
En un cementerio abandonado, de árido paraje y bajo el bermejo crepúsculo, tres hombres están a punto de batirse a muerte por 200 mil dólares. Uno es bueno, otro malo y el tercero es feo. Es la escena final de la descomunal obra de cine de Sergio Leone, que en 2016 cumple 50 años.

El trielo propuesto por Leone rompía todos los esquemas de los western hasta ese entonces, sumado al fondo musical de Morricone, quedó para la posteridad como uno de los más emblemáticos de la historia del cine. Pero aún más interesante son los fundamentos económicos detrás de esta gran historia.

Hoy dejamos de lado la historia económica en la que se desenvuelve la trama, es decir, la guerra de secesión norteamericana, donde se enfrentan dos modos de producción: la capitalista industrial de la Unión (norte) y la esclavista agrícola de los Confederados (sur); y nos concentramos en el aporte a las ciencias económicas del matemático húngaro-estadounidense John Von Neumann, me refiero a la Teoría de Juegos.

El planteamiento asociado a la película es el siguiente: El Bueno y El Feo son dos pistoleros estafadores y socios eventuales que se van traicionando pero sin llegar a un desenlace fatal. Un día se enteran de un tesoro escondido en la tumba de un cementerio, pero por azares del destino El Feo sólo conoce el nombre del cementerio y El Bueno el nombre de la tumba, por lo que se ven obligados a trabajar juntos en pos de hallar el tesoro. En el camino se encuentran con un asesino, corrupto e inescrupuloso sargento de la Unión, El Malo, el cual conoce la historia del tesoro pero desconoce su paradero.

Entonces, El Bueno y El Feo tienen la información y El Malo tiene los medios; asociados llegan al cementerio, pero El Bueno al tener fundadas razones de desconfiar de sus socios, anota el nombre de la tumba en una piedra y propone un trielo. La duda y el armado de estrategias es ¿hacia dónde deberían disparar? ¿Quién representa un mayor peligro? ¿Quién es mi socio y cuál el traidor?

Para hacerlo entretenido coloquemos esta situación a la coyuntura nacional. Supongamos que El Bueno es la población paceña, El Feo (como casi siempre) el economista y el Malo, el Gobierno, si lo está pensando, no por asesino, corrupto e inescrupuloso, no por favor, sino porque tiene los medios, los recursos (además nunca está informado); el premio es el agua potable.

En versiones más complejas del juego, la probabilidad de cada jugador depende de sus características intrínsecas, como su habilidad, su fuerza, pero principalmente qué tan informados están de sus rivales. En la película los tres pistoleros eran excelentes y antes de llegar al cementerio contaban con información incompleta; es decir, tenían 33,3% de éxito al momento en que El Bueno anota el nombre de la tumba en la piedra, lo hace porque tiene un dato adicional de sus contrincantes, el juego se vuelve de información asimétrica a favor de El Bueno. En nuestro ejemplo, la población paceña tiene la ventaja del voto secreto, ahora queda dar una última evaluación al trielo.

Veamos desde la perspectiva de El Bueno. El Malo parece que no es de fiar, el mejor ejemplo es el 21F, dijo que no iría a una reelección, luego que respetaría mi voluntad, ahora insiste con otro referendo, además ocultó el problema del agua; por otro lado, hubo muchos avances sociales en su gestión ¿Qué hacer? Con El Economista uno nunca sabe, a veces dice que vamos bien, en otra que nos favorecimos de los precios internacionales, con él todo depende, por otro lado me hace entretenida la vida. ¿Qué hacer?

Suena Il Trielo de Morricone, el graznido de un cuervo, se cruzan las miradas atentas desde cada punto del triángulo y en el culmine del suspenso se oye un disparo. Si quiere saber el desenlace (si es que no vio la película) le daré el mejor consejo de este año, vea el film de Leone. 

Como dato adicional existen ocho posibles finales.   

Sergio Pablo Garnica Pantoja es economista.

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