Algunos rasgos de la gestión 2016 en hidrocarburos

jueves, 8 de diciembre de 2016 · 00:00
La gestión 2016 ha sido difícil para el sector hidrocarburos debido especialmente al precio bajo del petróleo, que es el referente de los precios de exportación de gas. El WTI alcanzó su punto más bajo de 26.21 $us/Bl en febrero de 2016. Por esta razón la economía nacional tendrá un déficit fiscal de 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB). La renta petrolera, que entre los años 2014 y 2015, cayó a 3.768 MM$us y que inicialmente fue prevista en 3.700 MM$us para este año, fue rebajada dos veces hasta 2.600 MM$us, en julio pasado.

 La dimensión del impacto se aprecia en el descenso del precio del gas exportado. En el caso argentino, el precio que llegó a 10,2 $us/MMBTU en 2014 cayó a 5 $us/MMBTU en 2015 y actualmente se encuentra en 3,53 $us/MMBTU. El Presupuesto General del Estado asume que en 2017 finalizará con un precio de 3,93 $us/MMBTU, que podría considerarse más realista respecto a las previsiones de los dos años anteriores. 

 Para paliar la caída de precios el Gobierno se propuso incrementar la producción y diversificar las exportaciones.  

 Con respecto a la producción, ninguno de los pronósticos ha sido alcanzado. El vicepresidente García proyectó una producción de 69 MMM3/D para junio de este año y en julio el Ministro de Hidrocarburos declaró que la producción subiría a 80 MMM3/D el año 2020, partiendo de los 60 MMM3/D que dijo se producían en ese momento. Fue el presidente Morales quien reconoció, en su informe del 6 de agosto, que la producción había bajado de 60 a 58 MMM3/D.

 El incumplimiento del contrato con la Argentina en invierno obligó a sus autoridades a importar 5 MMM3/D de gas de Chile al doble del precio del gas boliviano y ocasionó una multa de 2.1 MM$us a YPFB, de acuerdo a lo estipulado en el contrato. 

 La otra cara del problema es la baja nominación de volúmenes de los mercados en verano, que debe solucionarse con mayor reinyección en los pozos y con contratos interrumpibles con nuevos compradores. 

 Las difíciles condiciones exploratorias impuestas al capital privado desde la década anterior se traducen en la falta de nuevos descubrimientos y en el estancamiento de las reservas. Este factor, más la declinación de los actuales campos, significa la imposibilidad de cumplir con los contratos cuando éstos nominan los volúmenes exigibles.

 El Gobierno procuró revertir la mala imagen del país con promociones organizadas en Nueva York, Londresy Calgary, y con la Ley de Incentivos aunque sin resultados positivos, en la medida en que no se ha presentado ninguna empresa nueva y, la citada ley tuvo que ser modificada en dos oportunidades para que las empresas, ya presentes en el país, se sientan motivadas a incrementar sus actividades.

 De acuerdo al Plan de Inversiones de YPFB para la gestión 2016, debían invertirse 2.410.8 MM$us, de los cuales 674 MM$us debían dirigirse a exploración. Dada la situación descrita, YPFB, al igual que en años anteriores, es el mayor inversor frente a las empresas privadas. Es así que en el año, de los 16 pozos exploratorios a perforarse sólo tres de ellos estaban a cargo de los privados.  

 En la gestión no se procedió, por tercer año consecutivo, a contratar una empresa que certifique las reservas, siendo esto incomprensible dados los constantes anuncios de múltiples descubrimientos, cuya certificación marcaría un punto alto para el Gobierno. 

 Tampoco se concretaron los planes para reducir costos, tales como la fusión de las subsidiarias de transporte y las de Chaco y Andina, para cuyo efecto el presidente de YPFB asumió las funciones de presidente de ambas subsidiarias o la liquidación de Petroandina. La presentación de proyectos de ley, tanto de Electricidad como de Hidrocarburos, quedó también pendiente para el futuro.

 La situación de crisis no fue motivo para re priorizar los proyectos de industrialización. 

En mayo se publicó la convocatoria para el IPC del proyecto de polipropileno con una inversión de 2.200 MM$us, en septiembre se recibieron las ofertas que siguen en evaluación. 

Desde junio se inauguraron varias de las costosas plantas de regasificación de LNG, lamentablemente no funcionan con LNG, sino con GNC porque no están concluidas. En octubre debía iniciarse la exportación de LNG a Perú, de acuerdo a contrato con la empresa Sinergigas; sin embargo, no se conoce el contrato ni las condiciones de operación de la planta de LNG.

En octubre se firmó el contrato de construcción de la planta de tubos de polietileno con el consorcio coreano Wonil, con financiamiento de 9 MM$us del Banco Central Bolivia. El polietileno tendrá que ser importado.

En noviembre se adjudicó la construcción del Tramo I del FFCC Bulo Bulo - Montero a la empresa Convisa. Se estima que podrá ser concluido a mediados del año 2018. El presupuesto del FFCC fue incrementado en 13 MM$us, elevándose la inversión a 258 MM$us.

La separadora Gran Chaco operó al 20% de su capacidad por falta de mercados de GLP y quedó muy lejos el anuncio oficial de exportar 100 T/D y de producir 100 MT de GLP en la gestión.

 En este apretado resumen sólo se incidió en la caída de precios como factor para el pobre desempeño del sector, faltaría evaluar el profesionalismo con que las autoridades enfrentan los problemas.

Hugo del Granado Cosio es experto en hidrocarburos.

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