Vigencia de la vieja estructura agraria neoliberal en Bolivia

martes, 2 de febrero de 2016 · 00:00
En el imaginario colectivo del sector indígena originario campesino se ha pensado que con el gobierno de Evo Morales se iba lograr la liberación india  y la reconstitución de las naciones indígenas originarias, sometidas desde la  Colonia y la República.  Sin embargo, en la última década hemos visto con mucho asombro que  siendo  un gobierno indígena ha mantenido intacta la  vieja estructura agraria neoliberal de sometimiento a los pueblos originarios, a pesar de las luchas indígenas y campesinas por más de 500 años.

En el occidente se ha mantenido la política de  aniquilación de las propiedades comunales, privilegiando la individualización minifundiaria de tierras, bajo el SAN-SIM, para viabilizar la entrega de áreas protegidas y tierras comunitarias de origen TCOs a las grandes transnacionales para que continúen con el saqueo de los recursos naturales, sin la consulta previa e informada que establece los derechos nacionales e internacionales y con una millonaria inversión para la exploración de campos en el marco de la agenda patriótica 2025.

El Fondo Indígena, conquistado durante el gobierno de Rodríguez Veltzé para el desarrollo de las comunidades, ha sido desviado por el Gobierno nacional y malversado por una élite de dirigentes de las cinco organizaciones matrices (CSUTCB, Bartolinas, Interculturales, CIDOB y Conamaq), quienes, aglutinados en torno al Conalcam, han promovido la reelección del señor  Evo  Morales y García Linera para que continúen con la  aplicación de políticas suicidas contra las mayorías nacionales.

Asimismo, vemos que estos dirigentes serviles que, a título de hacer cumplir con la función social de las tierras marginales y pequeñas (mini-surcufundios) bajo amenazas y chantajes, están obligando a apoyar la reelección y a salir a las grandes concentraciones políticas del MAS-IPSP, siendo ésta la nueva forma de sometimiento y  pongueaje político y económico de masas campesinas.

La producción y el trabajo de este sector jamás ha  sido valorado  desde la colonia. Bajo esta política no tuvieron la capacidad de vender sus productos a precios justos, por eso la  arroba de  papa llega a menos de 20 bolivianos en época de cosecha, subvencionando de esta manera la canasta familiar del pueblo, así como al crecimiento económico neoliberal del PIB del 5 % del Gobierno. Esto, con un trabajo sacrificado de 18 horas diarias, sin apoyo tecnológico, créditos, doble aguinaldo, seguridad laboral, beneficios sociales, bonos y menos una jubilación.

En  forma paradójica, en el  oriente se viene consolidando la concentración de grandes extensiones de tierras de los terratenientes latifundistas, que han acaparado en gobiernos neoliberales con la ley INRA y la ampliación de verificación de la función económica y social FES. Así viene apoyando el desarrollo agroindustrial, con tecnología, subvención del diesel, créditos, apertura de mercados y la ampliación de la frontera agrícola.

Esta es la realidad agraria vigente desde los gobiernos neoliberales en Bolivia en el tal mentado proceso de cambio, en la que continúan la inequidad en el acceso a la tierra, los ingresos abismalmente desiguales, donde los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres y los PIOCs siguen siendo colectividades usurpables, destructibles, enajenables, apropiables y extingibles, en beneficio del poder neoliberal capitalista plurinacional.

Joel Alvarado Mamani
exapu mallku indígena originario, responsable de la Plataforma de las Naciones y Pueblos Indígenas Originarias Campesinas de La Paz.

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