Evo genera plusvalía cual capitalista

martes, 23 de febrero de 2016 · 00:00
Una investigación recientemente publicada por El Deber Data sobre la evolución patrimonial de Evo Morales y otros nos llevaría a la siguiente conclusión, compartida por el periodista Raúl Peñaranda: "Si Evo Morales tenía 1,1 millones de bolivianos el 2006, y hoy tiene 2,8 millones de bolivianos, quiere decir que ahorra 14.700 bolivianos al mes. O sea que ha ahorrado prácticamente todo su sueldo promedio de estos 10 años”. Sin mencionar que actualmente su sueldo se ha incrementado hasta  21.483 bolivianos. Es decir, Evo (se) habría generado plusvalía.

La "plusvalía” es el valor extraordinario que el empleador recibe al pagarle a su trabajador por sus horas de trabajo un precio menor que el necesario para reponer el desgaste de su fuerza de trabajo. Esto al menos bajo la supuesta perspectiva "social-comunista” "no acumuladora de capital”, que el vicepresidente García Linera, como autoafirmado conocedor ideológico, irradia en su entorno, que incluye al presidente Morales.

Entonces, si para el discurso "anticapitalista” de García Linera y su entorno el salario debe permitirle al trabajador (servidor público) reponer nada más que su fuerza de trabajo, sin acumular riqueza para no convertirse en un "burgués capitalista”, ¿cómo es que el presidente Morales no utiliza su salario para reponer su fuerza de trabajo, sino que, al mejor estilo capitalista de "acumulación de riqueza”, no gasta su salario y lo "ahorra en gran parte”, según vimos? Única forma, claro está, en la que podría justificar "matemáticamente” su patrimonio exponencialmente "engordado”.

En efecto, ¿con qué otros (explicables) recursos Evo repondría su fuerza de trabajo, más allá del hecho de que no predique con el ejemplo su teórico "anticapitalismo”?

Debe entenderse que la fuerza de trabajo de Evo Morales, con respecto a las naturales ocupaciones que impone la administración pública, es "sui géneris”, habida cuenta que percibe un salario por: madrugar para poder viajar en el día al interior del país (sino es al exterior todo pago, claro está), para jugar fútbol, para inaugurar obras, para abrir o cerrar diálogos con sectores, para brindar conferencias de prensa y ser entrevistado, para hacer gala de su humor criollo, para recibir celebridades, para rubricar normas y promulgarlas, para recibir suntuosos presentes, entre otras situaciones que se resumen en un sólo hecho: ser Jefe de Estado ¡y no de Gobierno!, lo que lo convertiría, irónicamente, en un Presidente "sin presidencialismo”.

Todo ello descrito cuantifica la "fuerza de trabajo sui géneris” del presidente Morales. Ahora bien, no creo que el Presidente lo prefiera así, sino que es su entorno el que lo restringe, el que lo resume en el mero simbolismo, el que le priva de una "fuerza de trabajo” distinta para con las naturales actividades que impone la administración pública.

Y esta conducta que asume el entorno palaciego no responde a una cuestión de la "preservación” del Presidente, en razón "del cariño o del respeto que le tengan”. No, ya que lo subestiman y lo utilizan como un recurso simbólico, al amparo del cual su ruinoso entorno palaciego cree poder operar "a sus espaldas y a su antojo”.

Por ejemplo, la  "fuerza de trabajo” del presidente Morales es distinta en comparación con la del vicepresidente García Linera que, a diferencia del primero, despliega actividades de "mayor exposición”, implicando otro tipo de "sacrificio”, que le impone la administración pública, pero esto por una cuestión de utilidad y oportunidad política, sobre todo.

Finalmente, contraviniendo la austeridad, los suntuosos regalos, los viáticos, sumados a su emolumento mensual ahorrado, se entiende, le generan un ingreso líquido mayor al límite que era su propio salario.

A diferencia de las empobrecidas mayorías, los dineros del pueblo boliviano le costean al servidor público plurinacional Evo Morales un "nivel de vida dispendioso” (transitorio obviamente) y, en función a su "mínimo gasto personal”, le permiten "acumular riqueza”, generando plusvalía como un gran capitalista.

Franz X. Barrios es municipalista.

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