¿Qué papel cumple un sociólogo?

sábado, 12 de marzo de 2016 · 00:00
En el siglo XXI existe un intenso debate sobre el futuro de algunas profesiones o la función que desempeñan diferentes tipos de investigadores. El desarrollo del conocimiento científico se tornó tan dinámico y complejo que están en cuestionamiento los aportes a la ciencia desde la sociología, antropología y diversas disciplinas humanísticas. ¿Qué hace y qué papel cumple un sociólogo? La respuesta a esta pregunta motiva ilusiones y, al mismo tiempo, exige que sean las universidades quienes expliquen cuáles son sus aportes a la formación de este tipo profesionales.

Un sociólogo trata de expresar la vocación por el conocimiento científico sobre la sociedad, aunque en esta época, signada por la globalización y las poderosas influencias de la tecnología, surgen una serie de dudas en torno a la confiabilidad de los métodos de investigación que la sociología utiliza y sobre la solvencia de sus hipótesis explicativas. 
 
Los sociólogos también tienden a ser ideólogos en el sentido estricto de la palabra; es decir, se convierten en profesionales que justifican arbitrarias posiciones políticas, contribuyendo a legitimar el dominio de aquellos que ejercen el poder y, finalmente, se transforman en escritores a sueldo para sustentar diversas acciones que promueven el culto a la personalidad de los líderes políticos.
 
En Bolivia, la formación de los sociólogos se enmarca dentro de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), cuya carrera de sociología es la institución más antigua, desde 1969, mientras que la Universidad Pública de El Alto (UPEA) cobija a la carrera más joven desde el año 2004. El análisis institucional y académico permite afirmar que los sociólogos se nutren más de una matriz política e ideológica, antes que de esfuerzos científicos sostenidos en evidencias provenientes de la investigación.
 
Lo curioso es que la ideología, como un conjunto de consignas políticas y creencias sobre la revolución o una sociedad utópica, es aquello que marca la educación de los sociólogos desde la década de los años 70. Las visiones del socialismo, y un fuerte peso del pensamiento marxista en la estructura curricular, fueron extendiéndose hasta la década de los 80, cuando desapareció el Muro de Berlín y la ex Unión Soviética. Sin embargo, los primeros sociólogos de la UMSA recuerdan con nostalgia la politización durante las acciones de resistencia a los gobiernos dictatoriales de Hugo Banzer (1971-1978), Alberto Natusch (1979) y Luis García Meza (1980-1981).
 
La formación sociológica en Bolivia confunde constantemente sus aspiraciones profesionales con una supuesta necesidad por iniciar diferentes procesos de transformación política en la realidad. Por lo tanto, en el papel de un sociólogo destaca una concepción militante y dogmática, donde el peso teórico y las capacidades de investigación científica fueron reemplazados por orientaciones ideológicas, junto con el activismo político que los sociólogos intentan realizar, tanto en el terreno de los partidos como en algunas organizaciones de la sociedad civil.
 
La mayor parte de las discusiones sobre la estructura social, la dinámica de las clases sociales, sus luchas, los problemas del desarrollo, las contradicciones de la cultura, los movimientos indígenas o los problemas del sistema democrático, desde 1982, fueron asumidos por los sociólogos a partir de enfoques ligados únicamente con el marxismo, el indianismo, el culturalismo o la aplicación de una metodología dialéctica marxista para identificar las condiciones de ruptura que podían aparecer en la formación económico social boliviana.
 
Durante un largo periodo, la educación de los sociólogos estuvo vinculada al debate sobre la relevancia y aplicación del marxismo para el análisis de la sociedad boliviana. La utilización de los perfiles ideológicos revolucionarios resultan ser insuficientes para abrir espacios útiles en el mercado de trabajo del sociólogo. Las utopías políticas siempre chocaron, y todavía chocan, con el entorno laboral que exige la investigación-acción para abordar aspectos concretos de la situación de salud, educación, desarrollo productivo y la construcción de una serie de políticas sociales.
 
Hoy día, el sociólogo debe sustentar científicamente sus afirmaciones y contribuir al mejoramiento de un trabajo más técnico para la formulación y evaluación de proyectos de desarrollo humano multidimensional, así como para diagnosticar de manera rápida diversas situaciones socio-económicas.
 
Los sociólogos tendrían que mejorar sus capacidades analíticas inmediatas, en lugar de tomar posiciones ideológicas de moda, que solamente enaltecen caudillismos transitorios, quitándole a la sociología sus aportes para lograr un impacto verdaderamente útil en la sociedad.

Franco Gamboa Rocabado es sociólogo, doctor en ciencia política y relaciones internacionales, miembro de Yale World Fellows Program.

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