Visión internacional

El Mercosur: reconducirse o desintegrarse

sábado, 30 de abril de 2016 · 00:00
Durante la mayor  parte del siglo XX, Argentina y Brasil  sostuvieron intensas disputas en torno a la supremacía  política y económica sobre la región sudamericana. Conscientes de que ese  antagonismo no los beneficiaba, finalmente, a fines de la mencionada centuria, decidieron  impulsar un proyecto de integración orientado a  ampliar  sus mercados, complementar  sus industrias y estrechar lazos en otras áreas de interés común.
 
En ese marco, el 26 de marzo de 1991, se  suscribió el Tratado de Asunción dando nacimiento al Mercado Común del Sur (Mercosur), con la participación de Argentina, Brasil Paraguay y Uruguay.
 
Los primeros 10 años de vida  del Mercosur fueron  prolíficos  respecto a la adopción de políticas en materia comercial y su  desarrollo normativo e institucional. Sin embargo,  en el devenir primó el nacionalismo de los Estados  miembros, expresado en medidas altamente proteccionistas de sus mercados. Estas políticas  sostenidas, especialmente por Brasil y Argentina, significaron  un verdadero obstáculo para la profundización de la integración. En efecto,  Paraguay y Uruguay se vieron seriamente afectados ante  el proteccionismo de sus socios.
 
Otro factor adverso fue la actitud displicente frente al Sistema de Solución de Controversias del Mercosur, devaluado por los propios  socios, que en diversas  ocasiones descartaron sus  mecanismos naturales y recurrieron al órgano de diferencias de la OMC para solucionar  sus mutuas controversias. 
 
No obstante, y a pesar de esos problemas de carácter coyuntural y otros de carácter estructural (asimetría de sus economías), el Mercosur siguió adelante, aunque sin cumplir plenamente la meta que se había propuesto respecto al grado de integración que pretendía alcanzar en su constitución.
 
Como resultado de la coyuntura liderada por los países del llamado "socialismo del siglo XXI”, el Mercosur comenzó a declinar a partir del segundo quinquenio del siglo XXI.  Las políticas de integración económica, comercial y de otros órdenes fueron reemplazadas por el discurso y la retórica  política altamente  ideologizada, lo cual no sólo paralizó el proceso mercosuriano,  sino también contribuyó a su  aislamiento de otras iniciativas y alianzas integracionistas.
 
Ya incluida Venezuela, los gobiernos de turno de los Estados miembros aplicaron la denominada "diplomacia presidencial”, que fue desplazando y menguando el papel de los órganos e instancias técnicas, hasta transformar al Mercosur en un foro eminentemente político que dejaba  en rezago al proyecto integrador original. 
 
La excesiva politización en la toma de decisiones  indujo a cometer múltiples errores, llegando inclusive a violentar el marco jurídico del organismo y a  soslayar  disposiciones constitucionales de los Estados miembros.
 
El ingreso de Venezuela sin adecuar sus normas comerciales a la normativa del Mercosur;  la incorporación de Bolivia violando el artículo 257 de la Constitución Política boliviana, que exige la realización de un referendo popular vinculante previo a la ratificación de tratados internacionales en el marco de procesos de integración; la  expulsión de Paraguay como sanción a la destitución constitucional del entonces presidente Fernando Lugo, son algunos de los excesos que han puesto en tela de juicio al Mercosur.
 
Pero ese protagonismo  presidencial  no sólo cambió la manera de administrar  el proceso, sino también politizó la relación del Mercosur con sus potenciales socios comerciales. Tal el caso de  la Unión Europea, organismo con el cual  no pudo concretar una alianza comercial, no obstante  una década de aisladas negociaciones.  No cabe duda que la negociación inconclusa con la UE agravará  el aislamiento en el que se encuentran los países del Mercosur y repercutirá en las relaciones económicas  con Europa.
 
Además, su distanciamiento de   la Alianza del Pacífico ha implicado otra situación  absolutamente desventajosa para el Mercosur. La realidad convoca a este   a promover una necesaria  aproximación  con el Bloque del Pacífico,  lo cual estimularía la reactivación del Mercosur y evitaría su inminente desintegración. El escenario político que se viene configurando en el Cono Sur fuerza  nuevamente a Argentina y Brasil a reconducir ese apreciado y ambicioso proceso de integración.

Karen Longaric es profesora de Derecho de Integración en la Universidad Mayor de San Andrés.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

66
1

Comentarios

Otras Noticias