K’ara yatiri  palo blanco

martes, 17 de mayo de 2016 · 00:00
La saga de investigaciones llevada adelante por el Ministerio Publico, en días pasados, determinó la detención y traslado del señor Delius, artista que aunque constituye un oxímoron, es conocido en los medios y redes sociales como "El desconocido”, merced a un triste episodio donde se encargó de maltratar a un muchacho aspirante a cantante.

Como quiera que este personaje  busca trascender en prensa y noticias dentro del mundo del espectáculo, farándula o escándalo, posiblemente no resistió la tentación de conseguir algo de cámara y gratitud de Evo Morales, saliendo como defensor de su exnovia.
 
Mientras la prensa buscaba establecer contacto con la señora Gabriela Zapata, a la sazón detenida e investigada por presunto enriquecimiento ilícito, legitimación de ganancias y tráfico de influencias, el señor Delius, en uno de sus ya conocidos arranques progobiernistas, salió a defender la honra e intimidad de la expareja de su bien amado jefecito, llegando incluso a dar a entender  -según publicación en su cuenta de Facebook- que tendría cierta relación sentimental con la investigada.
 
Estos indicios, es de suponer, motivaron la citación del señor Delius a declarar por parte del Ministerio Público y su posterior detención al haber hecho caso omiso de la misma, muy posiblemente para darle mayor impacto mediático a la ya muy contaminada investigación y distraer la atención pública sobre el tema de fondo que es el posible "tráfico de Influencias”.
 
Lo que llama poderosamente la atención, y no por los supuestos poderes de sanación del señor Delius, es la absoluta falta de respeto a la inteligencia de la población por parte del Ministerio Publico, ya que, habiendo conseguido la atención de los medios, luego de una chapucera declaración, dejan libre a un posible sospechoso que les va a confesar, sin ningún empacho, al menos la posible comisión de dos ilícitos.
 
El primero la evasión fiscal, pues dónde se ha visto que una transacción económica del monto de dinero que declaró Delius esté exenta del gravamen impositivo,  sea éste de servicios o de compra venta. Estamos hablando de que un supuesto k’ara yatiri puede ganar 9.000 dólares -según su declaración a la Fiscalía- sin tributar un solo peso al fisco. 
 
¿El cándido Ministerio Público está dispuesto a aceptar esa versión sin haber contrato de por medio, factura ni agente de retención impositiva, mientras el resto de los ciudadanos bolivianos tenemos que emitir factura casi hasta por respirar? Un profesional de cualquier ramo está obligado a la emisión de factura, lo mismo que un técnico, o un albañil, como vimos en el caso de días pasados en la denuncia contra el exdirector del Servicio de Impuestos Internos.
 
La configuración de un segundo delito estaría en función de lo dispuesto por el Art. 185 bis, del capítulo tercero del Código Penal Boliviano referido a la legitimación de ganancias ilícitas, donde, por lo menos, el señor Delius debería haber demostrado fehacientemente que el dinero recibido fue por un servicio que él está capacitado para dar y que, aunque sea como oficio, viene realizando hace años y es fuente, y parte de los ingresos que declara al fisco.
 
Mientras no queden claros estos extremos y el Ministerio Publico no actúe con seriedad se sentarán peligrosos precedentes para que supuestos k’ara yatiris y palos blancos ayuden en el lavado de dinero, la legitimación de ganancias ilícitas y la evasión fiscal.
 
Gino L. Urey G. es egresado de la carrera de Historia.

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