Contraloría, gestión de “continuidad”

jueves, 30 de junio de 2016 · 17:44
Durante la última etapa de  30 años de la democracia boliviana no se había registrado el hecho de que un Gobierno pudiera elegir   a un  miembro  del oficialismo como contralor general. Como se sabe, el contralor es una figura clave para investigar (o no) cómo se utilizan los recursos estatales. 

El Gobierno actual lo ha hecho en dos oportunidades. Primero,  mediante la designación como "interino” de Gabriel Herbas, un exdiputado del MAS, a quien el presidente Evo Morales le pidió que dejara su oficina en el Legislativo y se trasladara unas cuantas cuadras para encabezar nada menos que la Contraloría General. Ese "interinato” duró casi ocho años, cuando la ley establece que un funcionario en esa condición debe tener una gestión máxima de seis años. Se verá en el futuro si se establece que los actos de los dos últimos años de gestión de Herbas quedan de alguna manera en entredicho.

Cuando un Gobierno coloca a uno de sus diputados para trabajar como contralor lo hace de manera consciente, justamente para que no realice tareas de fiscalización. Herbas quedará para la historia como un contralor que fue "funcional” a los intereses del oficialismo para la fiscalización. Esto no es visto por funcionarios de Gobierno como una afrenta: en los tiempos que corren, los funcionarios se precian de ser "funcionales” al Gobierno.

La bancada oficialista del MAS, que tiene más de dos tercios en el Legislativo, acaba de designar a  un excolaborador  de Herbas, Henry Ara, como su sucesor. Herbas primero lo contrató como asesor, cuando se desempeñaba como diputado, y luego lo nombró subcontralor.

La cooptación de las entidades estatales por parte del partido de Gobierno es alarmante. Toda la estructura del Estado está bajo el control de militantes o simpatizantes del MAS. La designación anterior a Ara fue la de David Tezanos Pinto, el nuevo defensor del Pueblo. Tezanos Pinto pasó de ser funcionario de un ministerio a Defensor. Ara fue ascendido de "subcontralor” a "contralor”. El objetivo, al parecer, es evitar que los sistemas de control y fiscalización dispuestos por la Constitución funcionen de manera adecuada.

Si se privilegia el punto de vista del interés ciudadano de contar con entidades estatales autónomas, Ara empezó mal su gestión: preguntado por el diario El Deber sobre si él respalda el denominado "proceso de cambio”, respondió: "En sí, del proceso de cambio creo que todos somos simpatizantes, todos los bolivianos”.  La respuesta es la que querían escuchar las autoridades, pero no las personas que aspiran a vivir bajo un Estado de Derecho.

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