A los diez años de la muerte de mi padre, Jorge Canelas Sáenz

sábado, 23 de julio de 2016 · 00:00
En este mes se cumplen diez años de la muerte de mi padre, el periodista Jorge Enrique Canelas Sáenz, reorganizador y director del extinto diario Última Hora y fundador/director de La Razón, La Prensa, y el desaparecido semanario Pulso. 

Mi padre nació un 22 de julio de 1933 en La Paz y murió el 12 de julio de 2006. Fue el hijo mayor del periodista Julio César Canelas y Elsa Sáenz y tuvo solamente un hermano. Fue un niño sobreprotegido y un alumno estrella en el colegio. Creció en una familia socialmente "reconocida”, pero económicamente inestable.

Contrariamente a lo que predecía su destino, tuvo una vida itinerante y abandonó sus estudios de arquitectura iniciados en Chile, hasta que, a sus 30 años, el periodismo lo llamó y acabó encontrando un trabajo en Chile como redactor y traductor para la Associated Press (AP). Esta organización lo destinó luego a La Paz, donde, en compañía de su eterno amigo, el pintor y también fallecido Enrique Arnal, conoció a mi madre.

Yo nací mucho después, cuando mis padres ya habían tenido tres hijos y mi hermana mayor estaba entrando en la adolescencia. Por eso llegué a un estado de las cosas ya construido, y existe mucho que ignoro de la historia familiar. 

En algún momento, que quizás coincide con la crisis de los 40, mi padre decidió abandonar una exitosa carrera en la AP y regresar a Bolivia, desde Bogotá, para vivir el idilio en una exhacienda lechera cochabambina, heredada de mi tío abuelo, el también periodista Demetrio Canelas, quien no dejó descendientes directos y tuvo siempre una relación especial con mi padre.

Antes de volver había invertido dinero en la creación de una fábrica de muebles en Cochabamba, a cargo de su amigo de infancia, Eduardo MacLean, y padre de la hoy reconocida diseñadora de muebles Maya MacLean. La sociedad fracasó y mi padre se dedicó a la crianza de pollos en nuestra casa, con grandes dificultades para mantener a su familia. En medio de esto nací yo.

No recuerdo mi infancia en Cochabamba porque poco después nos mudamos a La Paz, dado que, alentado por una gran amiga de mis padres, Norah Claros, aceptó la oportunidad de retomar su oficio periodístico como subdirector de Última Hora, en ese momento a cargo del fallecido Jorge Siles Salinas. El propietario del diario era Mario Mercado.  

El resto de su historia profesional es más conocida en Bolivia. Sus últimos años los vivió nuevamente en nuestra casa de campo cochabambina, quizás con la idea de retomar algo que había dejado inconcluso hace tiempo y que nunca llegaría a cumplir por completo.

Mi padre poseía una personalidad templada y austera, amaba la contemplación de la naturaleza y estaba dotado de una especial sensibilidad humana y religiosa. Amaba la música. Tenía amigos de todas las edades, era aficionado al buen vino y tenía sentido del humor. Nunca nos demostró gran pasión por su oficio, pero su talento y ética de trabajo lo llevó a cosechar varios reconocimientos y éxitos. Contrario a lo que mucha gente pensaría, no nos empujó a seguir sus pasos en el periodismo. Creo que de no haber conocido a una mujer tan cautivante como debió ser mi madre (que se enamoró de un hombre introvertido y físicamente poco atractivo) hubiera sido monje.

No he conocido a nadie con una inteligencia tan aguda y que a la vez carezca de toda maldad. En general las personas somos más mundanas y terrestres. Para mí fue difícil no poder encontrar la complicidad  de mi padre en mis propias debilidades y pasiones. Sin embargo, fui terriblemente afortunado de ser su hijo y de ser muy amado por él.

José Manuel Canelas Schütt es abogado.
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