Librepensamiento

Transgénicos, política e ideologías

domingo, 24 de julio de 2016 · 00:00
"Cómo me arrepiento no haberme impuesto y haber dicho no a tanta novelería”, expresó el 1 de septiembre de 2012 el presidente del Ecuador, Rafael Correa, refiriéndose a una declaración en su Constitución en la que se declara a su país libre de transgénicos, lo que impide ahora cultivar semillas alteradas genéticamente. Pasado el momento de la exaltación ideológica, la necesidad de aumentar la productividad y mejorar los ingresos fiscales y los de los productores agrícolas, hace que ese Presidente compruebe las consecuencias incómodas de los discursos fáciles.

Algo parecido sucede en Bolivia: nuestra Constitución está llena de principios generosos pero inviables. Evo Morales no reconoce esas incomodidades, pero, en los hechos, su gestión las revela, se trate del TIPNIS, la justicia comunitaria o el tema de los transgénicos. En esto último, sin embargo, existe una ambigüedad que permite todo desliz. Aunque en su Artículo 255 la Constitución prohibe "la importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados…”, en su Artículo 409 la admite, pues señala: "La producción, importación y comercialización de transgénicos será regulada por Ley”. 

Esa imprecisión sustenta tanto los revuelos antitransgénicos de la Ley 144 de Revolución Productiva Comunitaria y los de la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, como la pragmática tolerancia estatal respecto a los cultivos modificados, particularmente de soja, maíz y algodón. Ello, sin embargo, impide una política agropecuaria en Bolivia coherente y ordenada. 

Ese tema fue tratado con excelencia en el Foro Buenas Noticias para los Cultivos Genéticamente Modificados, organizado en La Paz, el 13 de julio, por importantes institutos vinculados al mundo agrícola.

Uno de los expositores, Martín Condori, nacido en Orinoca, Oruro, docente e investigador de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno presentó la biotecnología agrícola como herramienta para garantizar la seguridad alimentaria y enfrentar el cambio climático. Su razonamiento científico sobre el sol y el efecto invernadero me trajo a la memoria  las actitudes de otro nativo de Orinoca, ahora Presidente de nuestro país, para quien el sol es más bien una deidad a la que hay que ritualmente recibir cada 21 de junio.

La interferencia de la ideología en el conocimiento científico quizás explique la animadversión de ciertos sectores contra los productos transgénicos: la novelería de la que se queja Rafael Correa.  Ese aspecto, entre otros, fue tratado en ese evento por la catedrática universitaria, microbióloga y filopatóloga María Mercedes Roca. La doctora Roca señaló cómo el activismo antitransgénico puede afectar no sólo las políticas gubernamentales, sino también el conocimiento y la formación académica en países como el nuestro.

La ideología antitransgénica proviene de activistas del "mundo desarrollado” que vehiculizan su malestar con el progreso y confort en el que están inmersos. Sin embargo, ¿cuánto tienen que ver esas protestas con nuestras expectativas y necesidades? Se da así en nuestros países una dicotomía morbosa. Para algunos intelectuales el desarrollo es una maldición, mientras que para nuestras poblaciones, en especial las más necesitadas, es una urgencia y una exigencia. 

Para acreditar el rechazo al conocimiento y al desarrollo, activistas e intelectuales suelen recurrir a una pretendida especificidad indígena: estas sociedades serían "naturales”, sin el desvarío cientista occidental.  Esa mistificación mantiene a nuestros pueblos en la sujeción y la inopia, pues solapan que el Tawantinsuyu -por influencia de las sociedades andinas que le precedieron- fue grande por la eclosión del saber tecnológico y científico que propició.  Denise Y. Arnold en su libro Entre los muertos, los diablos y el desarrollo en los Andes: De campos opuestos a territorios en común pone en debate la supuesta oposición entre desarrollo y prácticas andinas. Es que ella constató en los actuales criaderos de llamas en el altiplano los restos de lo que en el Tawantinsuyu fue la científica selección genética de camélidos.

Pedro Portugal Mollinedo es director de Pukara,  autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia.
33
17

Comentarios

Otras Noticias