Democracia, ciudadanía e imperialismos

sábado, 9 de julio de 2016 · 00:00
El significado y las proyecciones de estos términos varían con la historia. El desarrollo humano y más concretamente la evolución de los derechos humanos ha contribuido a la mejor comprensión del concepto de ciudadanía, vinculado al de democracia. La construcción de ciudadanía alude al proceso por el cual la población va adquiriendo conciencia de sus derechos, los defiende y los ejerce cada vez  mejor. El  ciudadano que vota, si lo hace consciente de sus derechos, es un freno para las dictaduras que están siempre al acecho. Caso contrario,  alimenta la demagogia, la tiranía y sus consecuencias.

  Nuestro continente es asiento de uno de los países más poderosos del mundo, Estados Unidos de Norte América, y de un nuevo experimento político autodenominado socialismo del siglo XXI. Ambos con procesos electorales en 2016.

 Para los nuevos socialistas, el país del norte constituye el "imperio” así a secas, sin más calificativo. El antiimperialismo es la base y el sustento de su lucha política, desplazando a un segundo plano la democratización del bienestar social y el respeto a los derechos humanos, pese a llamarse democracias populares.

 Los socialistas de nuestro siglo, que en realidad son los populistas, buscan el control, no sólo del Poder Ejecutivo, como corresponde democráticamente, sino además del Legislativo, del  Judicial y aún del Electoral. Aseguran así su poderío y su reelección al infinito. En algunos casos hasta se insinúan dinastías. Curiosamente son los nuevos emperadores vestidos de antiimperialistas.

El llamado "imperio”, por su parte, desde comienzos de año está en un proceso democrático con continuos debates, estado por estado, para elegir, primero a los candidatos de cada partido, y después iniciar otro proceso igualmente abierto para elegir a los electores de un nuevo gobierno.  El  8 de noviembre serán las 58° elecciones presidenciales cuatrienales, con derecho a una sola reelección. La anterior elección favoreció a un ciudadano de raza negra contra criterios racistas que todavía existen. Esta vez, el mismo partido, el Demócrata,  postulará a una mujer, como otra novedad. Otro aspirante en la competencia interna ha sido un senador abiertamente contrario al poder de las grandes empresas y a los privilegios de los círculos financieros. Su discurso en contra del "capitalismo salvaje” y a favor de un sistema de salud pública y una educación universitaria gratuita ha logrado gran apoyo, Aunque no ganó esta vez, tiene las oportunidades necesarias para seguir impulsando su posición.  

El partido Republicano, después de igual proceso, ha elegido como su candidato a un empresario que se muestra abiertamente xenófobo, autoritario y aspirante a la concentración del poder. El pueblo americano decidirá cuál de estas dos postulaciones diferentes lo gobernará por los próximos cuatro años, seguro de que cualquiera sea el resultado su voto será respetado. 

Los países populistas también han tenido elecciones, pero sus resultados  muestran una descomposición social no vista antes. La corrupción, la ineficiencia, el abuso de poder y en general el mal manejo del Estado han quitado a sus líderes respaldo popular, aunque se sigan considerando los iluminados y dueños absolutos de la verdad. Venezuela, Argentina y Brasil, este último con características diferentes, se han desplomado. 

Venezuela ha llegado al extremo de que la OEA tenga que recuperar la Carta Democrática Interamericana, aprobada en 2001, para aclarar conceptos, hoy por hoy, casi olvidados. Su primer artículo dice: "Los pueblos de América  tienen derecho a la democracia  y sus gobiernos la obligación de promoverla  y defenderla”. En otro artículo señala: "Son elementos esenciales de la democracia entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas y la separación e independencia de los poderes públicos”.

Estamos pues en un punto crucial para el avance, estancamiento o retroceso de la democracia en el Norte y en el Sur del continente. La "ciudadanía” tiene que responder al desafío acorde con la calidad de su construcción.

Javier Torres Goitia T. fue ministro de salud.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

106
2

Comentarios

Otras Noticias