La chura crisis de Tarija

miércoles, 17 de agosto de 2016 · 00:00
De un tiempo a esta parte, varias autoridades del departamento de Tarija, salieron a la palestra para explicar que la Gobernación de Tarija se encuentra sumida en un déficit económico, por decirlo menos. Otras autoridades indicaron que estaban en bancarrota; dichos que parecen no coincidir con la realidad nacional. Así tenemos que un departamento de las mismas características geográficas, culturales, sociales y productivas como Chuquisaca tiene un presupuesto per cápita anual de Bs1.460 y Tarija Bs 5.412.

Recordemos que en los años 70, el boom de los precios internacionales de los minerales (principalmente del estaño) alcanzó niveles muy altos, los cuales generaron importante cantidad de recursos financieros. Sin embargo, los departamentos productores (Oruro y Potosí principalmente), el único beneficio que lograron fue incrementar su actividad económica en ese periodo de tiempo y tener "pulperías” con alimentos de primer nivel y en muchos casos importados, así como artículos suntuosos de origen europeo.

Pasada la época de los buenos precios, los centros mineros empezaron a convertirse en pueblos deshabitados, con una economía de supervivencia, con los mineros engrosando el ejército de desocupados sumidos en la pobreza; la principal diferencia en la actualidad es que Tarija tiene la autonomía departamental, municipal y regional, que es un instrumento para que sus habitantes identifiquen sus principales necesidades y planteen "sus” soluciones, sin necesidad que el nivel central intervenga.

Tarija, es el departamento con mayores ingresos del país, pero lamentablemente esos recursos no alcanzan los objetivos que tenían que lograrse, que es diversificar la economía departamental para un sostenimiento financiero que iguale o reemplace a los recursos hidrocarburíferos, los cuales fueron canalizados en programas y proyectos de muy poco impacto.

Pareciera que los intereses políticos están sobrepuestos a los intereses económicos financieros, es decir cuidar la popularidad de las autoridades en desmedro de las finanzas departamentales. No otra cosa se podría deducir que la actual administración departamental inicia proyectos nuevos (según promesas electorales), sin preocuparse si los proyectos antiguos fueron concluidos y si cumplen sus objetivos; así tenemos sólo como ejemplos rápidos, la creación del Fondo Rotatorio de Fomento Productivo Regional, que tenía por objetivo financiar proyectos productivos pero que en la actualidad se dedica a fortalecer pequeños negocios comerciales. Asimismo, el PROSOL, destinado a la iniciativa productiva rural, pero que está plagada de denuncias de corrupción sin lograr su objetivos de incrementar la producción agrícola.

La difícil misión de diversificar la economía para un mejor futuro del departamento de Tarija, no pasa por mendigar recursos al Gobierno Central (como compensación por la baja de los precios internacionales), ni querer que otros departamentos reduzcan su presupuesto para beneficiar al departamento con mayores ingresos; sino por planificar una economía que no contemple intereses político partidarios o que éstos sean secundarios, se podrían crear empresas departamentales y municipales que contribuyan a fomentar la agroindustria, la ganadería tendría que recibir un apoyo mas eficiente y no realizar proyectos "populares” de impacto casi nulos, por dar algún ejemplo de hacer gestión.

Miguel Ángel Marañón es economista.
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