YPFB, Chaco y Andina

jueves, 18 de agosto de 2016 · 00:00
Chaco y Andina son dos subsidiarias de YPFB en el up stream (Exploración y Producción) que fueron producto de la capitalización al dividir y asignar en partes iguales los campos en producción de YPFB. 

En 2006, con la nacionalización de las acciones de las empresas capitalizadas y privatizadas, Repsol  (propietaria del 50% de Andina)  se acogió a las condiciones de negociación, aceptó ser socio minoritario y permanece como accionista de la empresa. En cambio, en Chaco, donde el accionista del 50% era Pan American Energy (PAE, conformado por BP de Inglaterra y Bridas de Argentina y antes Amoco), no aceptó las nuevas condiciones y YPFB se quedó con el 99,32% de las acciones. (La fracción restante es propiedad de trabajadores petroleros que recibieron acciones como parte de pago de sus beneficios sociales). En 2010, PAE demandó al Estado boliviano ante el Ciadi, arbitraje que concluyó en 2014 con el pago de 324 MM$us  (millones de dólares).

Los estados financieros de Chaco muestran que en los últimos años ha sufrido severas caídas de sus utilidades hasta generar pérdidas. Así, las utilidades en las gestiones 2013 y 2014 bajaron de 109,53 MM$us a 59,49 MM$us y en 2015 tuvo una perdida  16,46 MM$us.

Si se analizan los niveles de producción, tanto de gas como de líquidos, se observa que Chaco tuvo una constante declinación en ambos hidrocarburos. La producción de líquidos, a pesar de ser el rubro más fuerte de Chaco, cayó continuamente en los últimos 10 años de 8.300 BPD (Barriles por día), el año 2006 a 4.300 PBD el año 2015 (una caída del 49%). En el mismo período de tiempo la producción de gas cayó de 5,6 a 5,4 MMM3/D. 

Se puede colegir que el pobre desempeño económico de Chaco, a pesar de a haber ejecutado una inversión de 1.429 MM$us desde el año 1997, no se debe solamente a la crisis de precios en el mercado internacional del petróleo, sino a la caída de la producción por agotamiento natural de los campos y a las trabas existentes para la asignación de áreas y la firma de nuevos contratos. 

Chaco S.A.  publicó en su Memoria 2014-2015 que el 2010 solicitó a su casa matriz la firma de Contratos de Servicios de Exploración y Explotación (CSEE).  Los contratos fueron protocolizados cuatro años después. Los  ejecutivos de la empresa calificaron el suceso como un "hito trascendente” (¿?). Pero, como los resultados de todo trabajo exploratorio toman al menos cinco años, aún si estos fueran positivos en el futuro inmediato, todo indicaría que será tarde para la vida que le queda a Chaco S.A.

La información de la subsidiaria Andina S.A. es más reducida que la de Chaco S.A, sólo se accede a un detalle de sus áreas operadas y no operadas, así como niveles atrasados de inversión. Hasta diciembre de 2013 invirtió 1.517 MM$us

Andina  está conformada en 51% por YPFB, 48,33% Repsol y la diferencia de 0,67% por accionistas minoritarios, al igual que Chaco. De acuerdo a información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la producción de Andina, al igual que la de Chaco, es  declinante, con la diferencia de que a partir del año 2010 tuvo un punto de inflexión ascendente que se estabilizó el año 2015 para la producción de gas y nuevamente empezó a declinar en la producción de líquidos. La producción de líquidos el año 2015 fue de 3.667 BPD (en 2006 fue de 4.523 BPD) y de gas de 6,31 MMM3/D (el 2006 fue de 6,41 MMM3/D)

La fortaleza de Andina radica en su participación accionaria mayoritaria en los campos San Antonio y San Alberto operados por Petrobras, en el gasoducto Transierra (actualmente de propiedad de YPFB) y en la planta de compresión de Río Grande. A pesar de lo anterior, sus utilidades son también declinantes. Entre las gestiones 2014 y 2015 (al 31 de marzo del año siguiente) bajaron  en 84%, de 125,72 MM$us a 19,58 MM$us.

Ambas subsidiarias operan campos de pequeña producción y todos en declinación; las inversiones ejecutadas desde el año 2006  no son destacables, ninguna tiene nuevos descubrimientos de significación; las áreas concedidas mediante contratos CSPEE  son de escaso potencial en términos de reservas. Los ingresos más importantes que tienen estas subsidiarias son las "Retribuciones al Titular”, establecidos en los contratos CSEE, por lo que la devolución del IDH establecido en la Ley 767, más que incentivo es un salvavidas.  En términos exploratorios, ambas subsidiarias han sido desplazadas por Oficina Matriz que, sin tener oficio, tiene un presupuesto equivalente al de ambas. 

Ante el descalabro descrito, YPFB habría decidido fusionar ambas subsidiarias y para el efecto su presidente, ha sido posesionado a su vez como presidente del directorio de ambas subsidiarias, so pretexto de ejercer un mayor control sobre ellas. 

Hugo del Granado es experto en hidrocarburos.
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