El “periodismo” de Raúl Peñaranda

viernes, 26 de agosto de 2016 · 00:00
"Muere un bebé en violento operativo del gobierno de Evo contra indígenas” (26/9/2011); "Iglesia excomulga a 4 ministros por estar a favor del aborto” (19/8/2013). Estos son sólo dos ejemplos del "periodismo” que practica el "connotado periodista” Raúl Peñaranda. Lo que tienen en común estas noticias es que ambas fueron mentiras.

La última "noticia” motivó que Raúl Peñaranda fuera "renunciado” de Página Siete para salvar la credibilidad del medio. El diario pidió disculpas a los cuatro ministros, a la Conferencia Episcopal y a sus lectores, pero el daño al prestigio de las y los periodistas del medio estaba hecho, lo que generó malestar. Él mismo tuvo que anunciar su alejamiento para salvar la credibilidad del medio.

Ahora Raúl Peñaranda se planta como "juez” de un feminicidio, el de mi hija, y se alinea con el acusado Willam Kushner Dávalos, condenando de manera explícita a la muerta, quien no tiene la posibilidad de dar su testimonio. No puedo hacer sólo un análisis periodístico, porque soy la madre de la víctima y porque soy la abuela de una niña huérfana. Pero también soy periodista.
Ninguno de mis editores me hubiera aceptado una nota como la que publicó Raúl Peñaranda el 25 de agosto del 2015 a través de la Agencia de Noticias Fides (ANF) en la que criminaliza a la víctima para liberar de responsabilidad a William Kushner Dávalos, quien conducía el vehículo que la atropelló. 

Justo un año después, en su columna Cara y cruz, Peñaranda vuelve a asumir la defensa de Kushner desde argumentos que no sólo victimizan al acusado, sino que muestran su total ignorancia o, lo más seguro, la tergiversación respecto del delito de feminicidio, definido como un crimen de odio. Peñaranda omite la Ley 348 y las nueve circunstancias para que la muerte violenta de una mujer en manos de un hombre sea tipificada como feminicidio. En el caso de mi hija se cumplen cinco. 

La relación de hechos que hace Peñaranda con seguridad resulta perfecta para la defensa de Kushner. Y lo hace precisamente después de la llegada al país de veedoras internacionales para hacer un seguimiento de la aplicación de las leyes y protocolos, tomando como caso emblemático en Bolivia el de Andrea.

Siguiendo el "modus operandi periodístico” de Peñaranda puedo inferir que escribió su columna porque tiene una relación con Luis Kushner, hermano del acusado, quien estudió en Chile. Puedo inferir también que vendió su fama para defender a un acusado de feminicidio. 

La columna de Raúl Peñaranda no es una inocente columna de opinión sobre un tema, sino que responde a una estrategia mediática de mentir a la opinión publica introduciendo una serie de falsedades que confundan el escenario y que pretenden ser inclusive humillantes, como el que hubiera sido atendida en Dentaria y que eso me impidiera reclamar por las condiciones de abuso laboral contra mi hija. 

Peñaranda nos quiere convencer como sociedad que un hombre por ser abogado y empresario no podría ser feminicida, pretendiendo con esta afirmación clasista que la violencia machista contra las mujeres es algo que únicamente puede acontecer en las clases populares.

Retrata a mi hija como responsable de su propia muerte por reclamar explicaciones. Quiero decir, no sólo por ser mi hija la muerta, sino como convicción en todos los casos de violencia machista, que nada justifica la violencia. Es eso lo que la sociedad debe entender. Ningún feminicida puede decir que mató a una mujer por celos, por borrachera, por romper una relación o por motivo alguno. 

Radio Deseo hizo y seguirá haciendo campañas en dos sentidos: para reclamar las imágenes de las cámaras de seguridad y para hacer todo tipo de acciones como venta de garaje, venta de comida y otros para recaudar fondos que nos permitan enfrentar los altos costos de la justicia. 
Mujeres Creando, que tiene un servicio gratuito de justicia hace más de nueve años, puso al servicio de este caso, como en incontables otros, toda su experiencia y su compromiso social.

Helen Álvarez es periodista.

N. de D.- La señora Álvarez tiene derecho a defender sus puntos de vista sobre el caso de su hija Andrea en relación al artículo de Raúl Peñaranda. Página Siete publica su respuesta en respeto al derecho a la réplica, pese a que las alusiones a este diario no son verdaderas, en una muestra de que en este periódico se respeta la libre opinión. Página Siete aclaró en su momento el origen de los errores de las dos noticias citadas por la señora Álvarez, que no es otro que un comunicado de los organizadores de la marcha indígena y una declaración del portavoz de la Conferencia Episcopal, respectivamente. Página Siete no "renunció” a Raúl Peñaranda, como afirma la señora Álvarez. Peñaranda renunció a la dirección de motu proprio, en una actitud que lo honra, para evitar los ataques del Gobierno contra este diario, que coincidentemente utilizaba -y utiliza- los mismos argumentos que esgrime ahora la articulista,  argumentos que, dicho sea de paso, no tienen nada que ver con el caso de Andrea.
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