Librepensamiento

Saturno que devora a su hijo

miércoles, 31 de agosto de 2016 · 00:00
Uno de los cuadros más conocidos por ser utilizado para ilustrar acontecimientos cruentos y violentos, generalmente de difícil comprensión, es el de Goya: "Saturno devorando a un hijo”. Ese óleo, que forma parte de la decoración de los muros de la casa que ese pintor adquirió en 1819, hace parte de su serie de "Pinturas negras”.

Saturno, en la mitología romana (inspirada en su modelo griego), era un dios brutal e iracundo que, celoso y desconfiando de que  sus hijos pudiesen hacer con él lo mismo que había hecho con su padre —destronarlo—, los iba devorando en cuanto nacían. Rea, su esposa, hizo que Saturno tragara una piedra envuelta en pañales, creyendo que se trataba de su hijo Júpiter. Este, una vez adulto, mató a su padre y tomó su lugar como rey de los dioses.

Leí en algún lugar que en Bolivia, actualmente, sucedían hechos luctuosos que rememoran el mensaje de ese mito. El horrendo asesinato del viceministro Rodolfo Illanes por parte de los cooperativistas mineros movilizados en contra del actual gobierno, ilustra, para unos, el ejemplo del Saturno gobierno que devora a uno de sus hijos al enviarlo exprofeso a un martirio planificado, para así poder desestructurar una movilización en su contra e imponerse, aunque sea temporalmente.

Para otros, el Estado estaría devorando a quienes en un momento alentó y arropó, los cooperativistas mineros, pues estos al desarrollarse estarían amenazando la existencia del Padre.  Si sobrevivir implica sacrificar aquello que se crió, a triturar entre los dientes lo que antes se exhibía como triunfo político y también como logro económico de una gestión.

El mito de Urano devorando su hijo se aplica perfectamente para ilustrar lo que Bolivia vive en estos días, pero creo que en un sentido diferente. Quien devora a sus hijos no es el poder respecto a sus engendros sociales, sino que los llamados movimientos sociales son quienes lenta y paulatinamente terminarán por fagocitarse a esta nueva administración, como lo hicieron antes con  los poderes que le precedieron.

Bolivia como manifestación descolonizadora en el siglo XIX, no implicó la liberación de la parte mayoritaria de esa nueva nación: los indígenas. El nuevo poder fue solamente para los criollos, los mestizos e indios sufrieron en el nuevo orden una postración a veces peor que la sufrida durante la Colonia española.

La nueva república acomodó los peores antecedentes de los españoles. España fue eliminada como gobierno, pero se mantuvo como inspiración y modelo. A medida que el tiempo pasaba, ese modelo se anquilosaba, sin permitir la modernización de la nueva república, y mucho menos la emancipación de los originalmente colonizados. 

Sin embargo, mientras un pueblo existe están vigentes sus reivindicaciones. A pesar de los intentos de exterminio físico y cultural, el indígena no sólo se mantuvo, sino que creció y se magnificó. Progresivamente se dio el caso de un Estado asentado sobre la nada nacional, aspecto que no lo puede resolver mágicamente ninguna invocación por muy plurinacional que sea.  

En el fiasco de construcción de nación, el estado criollo ha perjudicado la vigencia indígena, y los indígenas han descalabrado la posibilidad de Estado. El Urano indígena se ha comido a sus sucesivas administraciones criollas, pues estas, así estén impregnadas del racismo secante como era antes o del paternalismo posmoderno como es ahora, son ajenas a él, es la exterioridad colonial que siempre les evocará la injusticia de la desposesión, la ignominia de ser extranjeros en el seno mismo de su patria.

Este Urano indígena tiene ahora la forma de los "movimientos sociales”. Creados por el desequilibrio de poder, halagados en sus inicios por la fracción progresista de la nación dominadora, instrumentalizados por sus facciones y poderes políticos, ahora se insurge para aterrorizar a sus instrumentalizadores.

Ya sucedió antes. No olvidemos que quienes iniciaron la revolución de 1780 fueron los caciques que el poder colonial español los asumía como dóciles instrumentos para controlar a los indios.
¿Estamos condenados a repetir la historia? No es tarde para una verdadera descolonización, tarea compartida por todos en la actual Bolivia.

 Pedro Portugal Mollinedo,director de Pukara, es autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

144
8

Comentarios

Otras Noticias