Evo Morales ¿miente, tergiversa o sólo se inventa?

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jueves, 04 de agosto de 2016 · 00:00
Esperé con prudencia que el Presidente y máximo dirigente cocalero Evo Morales responda- quizá disculpándose- a la carta pública del politólogo y exvocal de la Corte Nacional Electoral Jorge Lazarte difundida hace semanas.

El Presidente y su entorno insultan, denigran, falsean y luego callan sin medir -o quizá conscientes de ello- el daño que hacen (y también se hacen). En esta ocasión se ha metido con la honorabilidad de mi padre Huáscar Cajías Kauffmann, presidente de esa Corte de notables desde 1992 hasta su muerte, cumpliendo siempre su deber.

Cajías no necesita que se lo defienda porque el entorno nacional e internacional conoció su talla de sabio en todo lo que le tocó vivir, actuar y decidir, y en el último cargo fue reconocido con honores por sus pares del continente. Sin embargo, no es posible callar, porque el silencio deja siempre margen a la duda y no faltará algún jovenzuelo de la Generación Evo que recite, donde pueda, las afirmaciones de su jefe.

Cajías no se sometió a ningún poder político o económico en ningún momento de su vida, desde que, salido bachiller en Buenos Aires, optó por regresar a su patria para cumplir  con su Servicio Militar. Trajo las mejores notas, igual que en toda su carrera, y aprendió siete idiomas, sin ayuda de ninguna embajada o mecenas.

Fue catedrático respetado y querido, a pesar de ser tan estricto, porque siempre fue justo y no existe queja de colegas o estudiantes por alguna acción ilegal. En sus múltiples charlas no insultó a la gente y polemizó con argumentos, sin meterse en los asuntos personales. Más bien, alentó la amistad con quienes tenían otra visión del mundo, como el comunista Mario Miranda o el existencialista Arturo Orías.

Como periodista aceptó invitaciones de embajadas de todo el mundo, menos la de Sudáfrica por su régimen racista. Cuenta Harold Olmos que sus amigos le aconsejaron tomar ese viaje como vacaciones, luego de tres años de intenso trabajo, y él respondió: "Mi consciencia no tiene vacaciones”. 

También como católico, como criminólogo, como penalista, fue convidado por autoridades de diferentes signos.
Evo Morales tergiversa, o inventa por puro populismo, cuando afirma que la Embajada de Estados Unidos -dicho sea de paso muy respetuosa con el doctor Cajías- presionó para que la Corte Nacional Electoral  dejará  fuera de las elecciones a la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos, que se inscribió con muchos errores, igual que una fracción del PS-1.

Acaba de mostrar que desconoce cómo murió el Ché, como también parece desconocer la trayectoria de las instituciones. Antes, señor Morales, habían reglas que los servidores  las cumplían.

Lupe Cajías es periodista.

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