Cooperativas mineras, empoderamiento nefasto y muertes provocadas

miércoles, 14 de septiembre de 2016 · 00:00
1.  El presidente Morales no nos entiende pese a varios intentos de mostrarle la realidad; el caso de los cooperativistas mineros es la prueba. Y como nos lee y repite nuestros conceptos, insistimos. Ya no por él, por el país.

2.  En octubre 2003, los cooperativistas mineros de Huanuni "sellaron” la caída del sanguinario Goni (que agonizaba políticamente). El 15 de octubre de ese año, en Patacamaya, cuando reponían fuerzas, tras viajar largas horas en camiones, el Ejército los rodeó y disparó, a las llantas y a las personas. Era el uso inducido del don de la oportunidad, a costa de muerte.

3.  En esa ocasión murieron los cooperativistas: Serapio Aranda (40), Zenón Arias (43, mi compañero del colegio nocturno Andrés de Santa Cruz, Huanuni), Wilder Ortiz (35) y Eloy Pilco (27), como testimonia mi libro Agonía, 2013.

4.  En enero 2006, Morales asume la Presidencia y su ministro de Minería fue Walter Villarroel, dirigente de la Cooperativa Minera La Salvadora, concejal y presidente de Fencomin. Ocho meses después, cooperativistas y mineros estatales peleaban "roca a roca” en la rica veta Huanuni (el mayor yacimiento de estaño del mundo, como demuestra mi libro Posokoni, 1997. Y peregriné por radio y televisión para pedir que alguna autoridad frene esa pelea que amenazaba con muertes. Nadie me escuchó. Hablar con Morales ya era (es) imposible.

5.  En octubre 2006, los días 5 y 6, cooperativistas y mineros asalariados se enfrentaron con dinamita, explosivos atados a llantas que rodaban desde los cerros; hondazos; peleas cuerpo a cuerpo, Radio Nacional acallada por explosiones… Macabro resultado, 14 muertos: Edwin Choque, Javier Escobar, Javier Salvatierra, Johnny Tejada, José Luís Zárate, Julián Condori, Juan Carlos Condori, Maribel viuda de Cabrera, Norberto Achacollo, Pedro Mamani, Pascual Achacollo, y otros 60 heridos.

6.  En agosto 2016 ya no hay ministro cooperativista minero. Pero volvió la muerte. Un conflicto manejado con impericia derivó en seis muertes provocadas:  Fermín Mamani Aspeti (25 años), Severino Ichota Poma (45), Rubén Arapaya Pillco (26), Rodolfo Illanes Alvarado (58), Freddy Ambrosio Rojas (47) y  Pedro Mamani Massi (44).

7. En este caso, los dirigentes cooperativistas rechazaban la sindicalización de sus precarios asalariados, querían firmar más contratos con empresas transnacionales mineras, reponer el Viceministerio de Cooperativas a su cargo, trato preferencial en pagos por electricidad, etcétera.

8.  El fenómeno "empoderamiento político nefasto elitario” aplica a este caso, en el que las dirigencias que hicieron del cuentapropismo (trabajo a destajo por herencia neoliberal) una exacción económica a la sociedad, porque: a) esa dirigencia egoísta, surgida de la relocalización (despido) de mineros y fabriles, intenta asaltar económicamente al Estado (actitud neoliberal) sin medir daño ni muertes; b) esa dirigencia pasó a la exacción política porque fue (aventajada) socia del Gobierno, con diputaciones, ministerios, gobernaciones, alcaldías y dádivas por mayor.

9.  Ejemplos de dirigencia elitaria:  Emilio Alave es "socio” de la Cooperativa Minera Unificada y dueño del equipo Nacional Potosí (Liga del Fútbol Boliviano); Desiderio Copa es concejal y pariente del presidente de Fencomin, Carlos Mamani; Hernán Martínez y Alejandro Santos son "influyentes” dirigentes (El Deber 28-8-16).

10.  Problemas de fondo: a) La máxima autoridad de la seguridad interna del Estado (Viceministro de Régimen Interior y Policía) fue asesinada. b) Las seis muertes pudieron evitarse; aplazaron (sin derecho a desquite) la Inteligencia y la fuerza policial bajo órdenes de autoridad política. c) La angurria dirigencial creció amparada por el Gobierno, que crió cuervos, como dice el Tata Puente. d) Cooperativistas y Gobierno "se utilizaron” a conveniencia (dudosa) con poder, dádivas y una veintena de muertes provocadas. e) La modificación de la Ley de Cooperativas, que instituye sindicatos en las cooperativas, parece un irresuelto error de fondo.

Edgar Ramos Andrade es comunicador e investigador social.
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