De Ban Ki-moon a Guterres

miércoles, 4 de enero de 2017 · 00:00
El ex primer ministro de Portugal (1995-2002) y diplomático, Antonio Manuel de Oliveira  Guterres,  que ocupó el cargo de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (2005-2015) es, a partir del 1 de enero de 2017, el nuevo Secretario General de Naciones Unidas. El 12 de diciembre de 2016 juró al cargo y cuenta con un respaldo total de los Estados miembros, que lo eligieron en octubre de 2016 con la promesa de cambios dentro de la organización y ofreciéndose como mediador en los conflictos alrededor del mundo. 

Guterres partía con desventaja en la carrera por la jefatura de la ONU, pues no procedía de la región a la que por tradición le correspondía el puesto (Europa del Este), más aún cuando  decenas de países apostaban por que fuese, por primera vez, una mujer la elegida para ocupar el cargo (resaltaba como favorita la directora de la Unesco, la búlgara Irina Bokova).

Sin embargo, desde un principio Guterres se destacó como el gran favorito de los Estados miembros, que vieron en él a una persona experta, muy preparada, y capaz de transformar al más importante organismo internacional del planeta.  Es un ingeniero, católico, inmerso en la política desde 1974, cuando se unió al Partido Socialista. Entre sus cualidades resaltan el ser franco, expresivo y carismático.

Guterres trae nuevos aires a Naciones Unidas y un claro contraste con su predecesor - el siempre discreto y pausado Ban Ki-moon-, virtudes que se manifiestan en sus afirmaciones, como aquella de que la ONU "debe estar lista para cambiar”, admitiendo sus defectos y reformando la forma en que trabaja. Al postular al cargo, escribió acerca de los desafíos que enfrenta el mundo en términos del aumento de la desigualdad, el terrorismo y el crimen organizado, el cambio climático y la proliferación de actores armados a nivel internacional.

La ONU, como pilar del multilateralismo, ha contribuido a décadas de relativa paz, pero tiene desafíos actuales que superan su capacidad de responder. Su flamante Secretario General quiere que sea "ágil, eficiente y efectiva”, centrada más en la gente y menos en la burocracia, y capaz de entender las preocupaciones de los ciudadanos. También se ha fijado la meta de lograr la paridad de género en los escalafones superiores de la organización, un camino que ha iniciado eligiendo a tres mujeres como los pilares de su equipo. 

 Con relación a los conflictos, buscará una "diplomacia creativa” y se ofrece como mediador a todas las partes, tratando de hacer  valer su fama como alguien capaz de forjar acuerdos. A la fecha, el conflicto de Siria es el más apremiante, en el que la ONU lleva años tratando de impulsar un acuerdo político. Con la recuperación de Alepo oriental por parte del régimen se abre un nuevo escenario en la guerra y el mediador de la ONU, Staffan de Mistura, tiene previsto convocar nuevas negociaciones de paz en febrero. 

 Con expectativa también se espera que la habilidad mediadora de Guterres marque la diferencia ante conflictos de larga data, como el de Yemen, Burundi o Sudán del Sur y que tenga un mensaje claro contra el populismo, los movimientos xenófobos, y establezca delicados equilibrios con Trump, cuyo país es el principal contribuyente al presupuesto de la ONU. El cambio en la Casa Blanca puede traer, en el lado positivo, algo más de sintonía en el Consejo de Seguridad, dada la aparente simpatía mutua entre Trump y Putin. Se tratará, en cualquier caso, de una nueva era para Naciones Unidas.
 
Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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