El precio del oro

sábado, 14 de octubre de 2017 · 11:26

En la obra titulada "Money” John Kenneth Galbraith, explica que durante los últimos 4000 años, existió un acuerdo universal e internacionalmente aceptado, de utilizar como dinero de intercambio de uno o varios de tres metales, a saber: oro, plata y cobre.

Los conquistadores españoles llegaron a estas tierras, en busca de oro y plata y las ansias de conseguir los diferentes metales, fue así que desde el siglo XVI, controlaron las reservas auríferas del mundo. En el siglo XIX, fueron los ingleses los que tenian en su poder las producciones de oro de Sudáfrica, Australia y Canadá y en consecuencia, el sistema monetario internacional. El pasado siglo XX, los Estados Unidos de Norteamérica como dueños de la mayoría de reservas auríferas del planeta, llegó a ser la nación más poderosa en el campo económico, militar,  político y hoy en día, tecnológico.   

En lo que va de este siglo XXI el precio internacional del oro, llegó a  nuevos máximos históricos  de todos los tiempos  con excepcionales records en dólares  por  onza  troy. Las máximas cotizaciones, de minerales y metales  nunca fueron tan amplificados en la historia.   En lo que al  oro y plata se refiere en la actualidad, se negocia con una tendencia técnica al alza, donde los inversores califican  como la mejor garantía a largo plazo, constituyéndose en la única moneda global.

Es importante analizar el por qué,  de este fenómeno de precios sin precedentes. A partir de la crisis, económica financiera, que se produjo en Norte América y que después fue trasladándose a toda Europa y Asia, dio como resultado  la desconfianza de los inversionistas por  la poca solidez de las monedas, Consecuentemente esto creó  un gran nivel de   incertidumbre en  torno a la economía.   Desde 2008  aparece el oro y la plata como minerales refugio.

La gran diferencia entre la economía de Estados Unidos y, el resto del mundo es el temor de una recaída en la recesión económica, como emergencia de la fuerte caída de los precios del petróleo. Esto ha servido como argumento para los que tienen un panorama alcista de los precios del oro. Las preocupaciones sobre un crecimiento económico lento han aumentado el apetito de los inversionistas de oro como refugio frente a la incertidumbre de los mercados en general.

Si los Bancos Centrales están comprando oro para diversificar sus reservas, es una señal de que los inversores deben mantener posiciones largas de oro y cortas del dólar. En otros términos no hay manera de desear vender oro. Un debilitamiento adicional del dólar podría alimentar nuevas compras de metales preciosos, pues los fondos se vuelcan a activos reales como alternativa a las monedas. Muchos inversores sostienen que el doble rol del lingote como divisa y activo, lo transforma en una compra casi irresistible en los próximos años.

En lo que corresponde a nuestro País, se debe afirmar que nunca hemos tenido una estadística y menos una idea adecuada sobre la producción del oro. Antes de 1952, la Empresa Aramayo Mines, explotaba toda la zona de Tipuani, caracterizada como una de las provincias metalogenéticas más ricas en la explotación del metal de la codicia. Luego fue la South American Placers, en Teoponte. Posteriormente fue el Banco Minero de Bolivia que rescataba y comercializaba el oro, donde  tampoco se tuvo una estadística adecuada sobre esta producción. Hoy en día el tema es peor, a cargo de las cooperativas mineras auríferas que se demuestra que no existe una real declaración sobre la producción y la exportación.

Por último con la creación de la Empresa Boliviana del Oro, EBO, con el propósito seguramente de incentivar el desarrollo minero de la  explotación del metal de la codicia, otro fracaso que  lamentablemente,  volvemos al pasado, con la manía de formar empresas del hierro, del oro y así sucesivamente, entes con tanta  duplicidad de esfuerzos humanos y económicos.José Guillermo Torrez G. O., ingeniero geólogo y administrador de empresas.

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