Arqueología de los gremiales de La Paz

lunes, 2 de octubre de 2017 · 00:00
 
Son las 7:15 de la mañana. Es el año 2025. Es un sábado diferente. Doña Casimira ha salido a barrer la acera de su casa, ubicada sobre la calle Tumusla, apenas a una cuadra y media de la plaza Garita de Lima. No recuerda exactamente la fecha de cuándo desapareció una parte del tumulto de gente que vendía en el lugar, pero aún tiene en su mente la incomodidad diaria que vivieron sus antepasados.
 
Al otro extremo de la ciudad, en la popular zona de Villa Fátima, un viejo anaquel metálico está abandonado, despintado y oxidado. Es el más antiguo recuerdo de una época de desorden, caos y corrupción de dirigentes gremiales que por décadas lotearon las calles de la ciudad e hicieron de este ilícito un modo de vida.
 
Las asociaciones de gremiales de la Uyustus, Tumusla y Buenos Aires aún existen, pero han cambiado sus lógicas de funcionamiento y organización sindical. Sus luchas ya no están motivadas por intereses políticos, sino más bien son internas; orientadas a transformar la concepción del vendedor en la vía pública a partir de la responsabilidad de aportar a la construcción de una ciudad moderna, ordenada y armónica. 
 
El cruce de villas está irreconocible. Los cientos de vendedores ambulantes que recorrían diariamente por la zona prácticamente han desaparecido. Ya sólo están los gremiales legalmente establecidos.    
 
Las viejas prácticas de los dirigentes de lotear las calles de la ciudad, desinformar, amedrentar y tener equipos de choque para presionar a los gremiales de base, para que apoyen medidas que en el fondo son políticas, ya no funcionan. Hay una nueva conciencia en los gremiales de base vinculada a la comprensión de la importancia y rol que cumplen en la construcción de la ciudad.
 
Las grandes federaciones que en otrora tenían una fuerza social importante han perdido apoyo de sus bases debido a la corrupción al interior de estas organizaciones, que eran profundamente prebendalistas y vinculadas a intereses políticos. Además, la venta y alquiler de puestos en vía pública han desaparecido. Esta oscura práctica controlada por algunas dirigencias corruptas ha sido erradicada definitivamente de la ciudad.  
 
En otras partes de la ciudad también hay gremiales que venden en la vía pública, pero son vendedores que han comprendido la importancia de tener una ciudad ordenada y moderna; lo cual -además- es parte central de una convivencia armónica, en la que todos respetamos los derechos ciudadanos. 
 
Los gremiales no han desaparecido de la ciudad y seguramente no desaparecerán, pero hay un cambio cualitativo importante en su forma de comprender y entender la ciudad.  Prima el orden, la modernidad y el compromiso de todos los que habitamos en esta ciudad maravillosa que tanto amamos.

Renzo Ayarde es comunicador social. Twitter: @renzoa33

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