Coincidencias nefastas

miércoles, 1 de noviembre de 2017 · 00:00
La acción abstracta de inconstitucionalidad presentada por asambleístas oficialistas y de oposición que busca eliminar restricciones no esenciales al derecho ciudadano de elegir al candidato de su preferencia y de ser elegido en total libertad en contiendas electorales, se ha convertido en un eje articulador para la oposición, cuyo objetivo esencial es asistir a los próximos comicios sin la participación del presidente Morales como opción política. Finalidad que penosamente coincide con los intereses de sectores políticos conservadores de Chile que, por su parte, temen la estabilidad política, social y económica que el presidente Morales ha generado en nuestro gobierno.  Situación inédita en la historia de Bolivia que ha permitido que la demanda marítima posea una coherencia jurídica unívoca, una defensa internacional invariable y una potencialidad extraordinaria para allanar el camino de Bolivia hacia su salida soberana al mar. 
 
Sobre los intereses de la oposición boliviana, debe afirmarse categóricamente que su único objetivo es defender su "derecho” a llegar a los comicios del año 2019 sin la gigantesca figura política del presidente Morales, quien, por su liderazgo nacional e internacional y por su coherencia de vida al servicio de los sectores más vulnerables del país, proyecta una sombra que invisibiliza a cualquier contendor político. 
 
Justamente por esta sencilla razón la oposición boliviana se encuentra intentando articular un discurso alarmista para crear pánico en el pueblo boliviano sobre la inventada "violación” de la democracia y de la Constitución. ¿Qué puede ser más democrático que permitir que todos los ciudadanos puedan concurrir libremente y sin restricciones a una contienda electoral en igualdad de oportunidades? ¿Qué puede ser más legítimo que permitir a los ciudadanos premiar o castigar en las urnas a sus autoridades por los resultados de su gestión? Finalmente, será la ciudadanía quien en comicios electorales demostrará su fe y confianza en los candidatos a través de su voto. 
 
Digámoslo por su nombre, "alternancia política” para la oposición de Bolivia significa únicamente elecciones sin el presidente Morales. Lamentablemente está posición, además de antidemocrática, es también contraria al interés superior marítimo de Bolivia.
 
En lo referido al interés de las clases políticas conservadores de Chile, éste se resume a defenestrar al único presidente boliviano que ha realizado un jaque mate magistral e inédito a la política distraccionista y de mala fe con la que la Moneda ha envuelto y desenvuelto a anteriores gobernantes bolivianos. Autoridades que, al no poseer verdadero apoyo popular y continuidad en su gestión, no han logrado materializar una estrategia contundente para permitir a Bolivia ejercer su derecho a recuperar un acceso soberano al mar.
 
Victoria que sólo pudo ser lograda por la estabilidad política, social y económica que Bolivia vivió por primera en su historia durante el gobierno del presidente Morales. Al respecto, recordemos que varios analistas chilenos, con gran honestidad intelectual, han reconocido que la demanda marítima de Bolivia debe ser vista como "la punta del iceberg” que debajo de sí esconde factores de éxito estructural que justamente se sintetizan en los resultados de nuestra extraordinaria estabilidad. 
 
Verdad innegable que los políticos conservadores de Chile han comprendido a cabalidad, razón por la cual en reciente data sus mayores  medios de prensa -tales como La Tercera  o  El Mercurio- se han dado a la tarea de satanizar la posibilidad que el presidente Morales vuelva a presentarse como candidato para los próximos comicios electorales. Trama que coadyuva a su interés tradicional de destruir la estabilidad, el crecimiento y la unidad de los bolivianos que potencian nuestro objetivo de volver al mar con soberanía.  
 
Está nefasta coincidencia no es casual. A lo largo de nuestra historia son muchos los casos en los que la antipatria ha coincidido con los intereses de la oligarquía chilena, causándose grave daño al interés nacional. Hoy la nación boliviana ha crecido y eso ya no pasará. 
 
Héctor Arce Zaconeta  es ministro de Justicia.

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