Pantuque II, la revancha

jueves, 16 de noviembre de 2017 · 00:00
En el mes de septiembre se conocía la noticia de que un perro llamado Pantuque había mordido a un niño y su madre. No tardaron en estallar las redes sociales entre los defensores de los "derechos” del animal y muy pocos en defender al niño agredido. Hubo 18 abogados que defendieron judicialmente a Pantuque y sus dueños, incluso se conoció que un canal internacional quería adoptar al mencionado can.

Con la Ley 700 para la defensa de los animales contra actos de violencia, crueldad y maltrato varios de los defensores del mejor amigo del hombre tienen la herramienta judicial con la cual defienden a estos nobles animales. Ya se tiene a ciudadanos que fueron y serán detenidos cuando maltratan a sus mascotas; asimismo, con la aplicación de esta ley cesaron las campañas inhumanas de "exterminios” de estos animales, que generalmente se daban con veneno, dando espectáculos dantescos de muerte y dolor en plena vía pública.

Ahora bien, con la aplicación de la mencionada ley disminuyeron los actos de maltrato, crueldad y violencia hacia los animales, pero lamentablemente se incrementó el número de perros vagabundos y callejeros, sobre todo en las ciudades. Los actos "humanitarios” como colocar las "casitas de perro” en cada cuadra que se pueda, poner platos improvisados con comida y agua para perros, que  proporciona al can un lugar de "acogida” que alivia sus penurias porque no tienen la culpa de ser abandonados por malos e insensibles ciudadano.

Lamentablemente estos actos humanitarios están derivando en que una gran parte de estas mascotas abandonadas y callejeras "defiendan su territorio asignado” y, de una forma instintiva, ataquen a otras mascotas, y, en el peor de los casos, también a sus dueños, que muchas veces son niños y niñas y/o personas mayores, causando pánico, rabia e impotencia por no poder enfrentar a estos perros callejeros.

Lamentablemente algunos de los "defensores” de estos animales, cuando ocurren estas agresiones, se limitan a decir que los perritos están vacunados, pero olvidan el trauma que atraviesan dueños y mascotas después de la agresión. Ojalá que estos ataques no lleguen a consecuencias irreparables como las de Pantuque y del niño agredido, y que no se tenga que lamentar agresiones de estos canes, que pueden derivar en el contagio de alguna enfermedad o en daños físicos irreparables.

No basta con iniciar campañas de vacunación. Las autoridades llamadas por ley deberían también realizar políticas de prevención en contra de estos animales que atacan a otras mascotas y a sus dueños. No soy partidario de las campañas de extermino (envenenamiento) de estos animales, pero tampoco estoy de acuerdo en convivir con animales agresivos que pueden causar no sólo daños físicos sino también psicológicos a niños y personas en general.

La salud pública no se limita a prevenir las enfermedades que pudieran contagiarnos los perros vagabundos y callejeros, también se tendría que cuidar nuestra integridad física y psicológica, y de esta manera evitar una nueva confrontación entre los defensores de las mascotas versus las víctimas de las mordeduras y agresiones. Las gobernaciones y municipios están obligados a tomar medidas para que los ciudadanos podamos circular con el menor riesgo de agresiones de perros vagabundos y callejeros.

Miguel Ángel Marañon Urquidi  es ciudadano boliviano.

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