Cambio climático: estrategias efectivas y un enfoque global

lunes, 6 de noviembre de 2017 · 00:00
La Organización Meteorológica Mundial informó esta semana que en  2016 la concentración de CO2 en la atmósfera llegó a un nivel nunca visto en 800 mil años. Las cifras son alarmantes y los efectos del cambio climático son innegables en todo el mundo, sin exceptuar a Bolivia. Hace poco leí que más de 36 municipios de Cochabamba han sido afectados por granizadas, heladas y sequías. 
 
El Reino Unido es un gran partidario de la lucha a nivel global contra el cambio climático. La posición del Reino Unido es que los países desarrollados deben llevar la iniciativa, pero que los países en vías de desarrollo también deben jugar un papel. Por ello el Gobierno estableció el Fondo Internacional para el Clima con 11.000 millones de dólares para apoyar a países en vías de desarrollo a enfrentar los desafíos presentados por el cambio climático. 
 
Las emisiones de carbono en el Reino Unido han disminuido en 42% desde 1990, mientras que la economía ha crecido en 67%, prueba de que el cuidado del medioambiente no está reñido con el desarrollo.  Este mes, el Gobierno británico lanzó su Estrategia de Crecimiento Limpio, que propone medidas para reducir emisiones y a la vez fortalecer su economía. El plan describe cómo se invertirán más de 3.200 millones de dólares para apoyar la creación de tecnologías bajas en carbono. Se espera eliminar la producción de residuos no evitables para 2050 y finalizar la venta de automóviles convencionales de gasolina y diésel para  2040.
 
Una forma de alentar la reducción de emisiones en la industria son los llamados mecanismos de mercado.  Por ejemplo, se puede crear un sistema en el que  el Gobierno expide autorizaciones a las empresas para emitir carbono, hasta un cierto límite de emisiones.  Cada empresa debe tener autorizaciones equivalentes a sus emisiones y las  empresas pueden intercambiar autorizaciones entre sí.  
 
De esta manera, las empresas que necesiten más autorizaciones, porque les es difícil reducir sus emisiones, pueden comprarlas.  Otras empresas que logran reducir sus emisiones pueden vender sus autorizaciones.  En ambos casos se produce un incentivo para reducir al mínimo sus emisiones e invertir en tecnologías verdes para ahorrar dinero.  Esto resulta en un sistema más flexible que uno en el cual  el Gobierno simplemente impone límites de emisiones, que afectarían a las empresas de manera mucho más arbitraria. 
 
El financiamiento verde también es clave. Los gobiernos por sí solos casi nunca tendrán los recursos suficientes para invertir lo que se necesita en nuevas tecnologías o para reemplazar la infraestructura contaminante. El financiamiento privado podría cubrir esta carencia, invirtiendo en proyectos de infraestructura sostenibles alentados por actores estatales. Lo bueno de estos proyectos es que no sólo son económicamente viables, sino que también contribuyen a una reducció n en emisiones. Este tipo de financiamiento es una prioridad para muchos países: China lo ha hecho una prioridad para su presidencia del G20 este año y Reino Unido ha creado el primer Banco de Inversión Verde. 
 
Trabajar juntos como naciones es la única manera de enfrentar este desafío verdaderamente global. Por ello la voz de Bolivia es importante. Alentaría al país a expresar su apoyo para una continua asistencia desde los países desarrollados y a impulsar mayores avances alrededor del mundo para lograr condiciones de mercado que proporcionen un enfoque a la escala que es requerida. 
 
James Thornton es embajador británico en Bolivia.

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