Catalejo

Hacia un programa económico alternativo al del MAS (III)

miércoles, 13 de diciembre de 2017 · 00:05

En la medida en que el Estado ya no pueda ser utilizado para fines particulares, la economía podrá ser orientada a un crecimiento sostenible con empleo de calidad.


¿Cómo lograrlo? -Ni con estatismo ni con neoliberalismo: la experiencia internacional contemporánea señala que, para desarrollarse de esa manera, se requiere de la conducción de un Estado que vele efectivamente por los intereses generales respaldado por un equipo profesional de alto nivel, y que la producción y la comercialización estén primordialmente a cargo de empresarios privados.


Y orientar la economía a una industrialización que no dependa de recursos naturales no renovables, y al aprovechamiento de ventajas comparativas sustentables como, en nuestro caso, turismo y fuentes alternativas de energía. En esta oportunidad analizaremos cómo podríamos industrializarnos aceleradamente en el sentido deseado.


La experiencia demuestra que, mucho más que del capital, el trabajo o la dotación de recursos naturales, el crecimiento económico con empleo de calidad depende de la innovación tecnológica.

¿Cómo conseguir esta capacidad?- Empezando por copiar tecnología y know how, y después innovando, es decir, satisfaciendo la misma necesidad a menor costo.


Para ello empresas nacionales en aglomeraciones urbanas deben ingresar a cadenas de valor en la economía globalizada, y orientar su producción al mercado mundial: empezar por elaborar insumos industriales copiando tecnología (comprándola cuando fuera necesario) y luego mejorándola y patentando estas mejoras.


Empezar por investigar qué insumos compran o elaboran industrias de otros países, y costarían más baratos si se produjeran y enviaran desde Bolivia gracias a que el costo de vida es menor aquí.

Hacerlo en países vecinos, en industrias tales como electrodomésticos, automóviles, aviones, maquinaria industrial y de generación y transporte de electricidad. Y en estos y en países más distantes, indagar qué insumos de fácil transporte, como software y electrónicos, se les podría proveer, como ya lo hace actualmente, con software, la empresa Jalasoft.


Y, sobre esta base, y concertando con empresarios, universidades y gobiernos locales, definir qué producir; hacer los convenios correspondientes con los países de destino, y apoyar con todo -incluidas subvenciones temporales- la producción, el transporte y la comercialización de lo así definido.

Adquirida la experiencia, no detenerse: en los años sucesivos avanzar así hacia industrias cada vez más complejas.


Lo más conveniente sería hacernos miembros plenos del Mercosur. Actualmente se oponen a ello los productores de soya que avanzan sobre los bosques para proveer a cuatro transnacionales (Tierra, Página Siete 2016/10/23), pero las nuevas actividades industriales estarían situadas principalmente en Santa Cruz, por su cercanía y vinculación con Brasil y Argentina.


¡Cómo contribuyendo a proveer a mercados como, por ejemplo, Brasil, con 208 millones de habitantes, no se va a poder crear empleo de calidad para los 4,6 millones que conforman nuestra fuerza de trabajo! Por otro lado, mantener un tipo de cambio competitivo -aspecto clave en esta estrategia- también favorecería la sustitución de importaciones.


Pero lo decisivo para alcanzar un desarrollo pleno es la educación. Se propone dedicar a la formación de recursos humanos casi la totalidad de lo que proporcione la renta de recursos naturales (Catalejo, Página Siete 2017/9/20). Se empezaría por una primera generación (en 2020, por ejemplo, nacerán unos 163 mil) a la que se brindaría nutrición y salud completas y luego educación, desde preescolar hasta técnica y universitaria, con la mejor calidad internacional.


Para lograr esto último debería preverse la formación anticipada de docentes por profesores entre los mejores del mundo (puede ser útil la experiencia de Ecuador en esta materia), y su contratación bajo un nuevo sistema: adecuadamente remunerados y motivados, y permanentemente evaluados y con la obligación de mantenerse actualizados. Cuando las nuevas generaciones cuenten con los niveles de educación esperados, el cielo será el límite…

Iván Finot es MSc en economía y especialista en desarrollo.

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