El artículo 205 bajo la lupa

sábado, 16 de diciembre de 2017 · 00:03

Los médicos y todos los trabajadores en salud están preocupados y ofendidos con la propuesta del artículo 205 del Código Penal. De acuerdo a la redacción actual, “toda persona en el ejercicio de su profesión, oficio o actividad que cause daño a la salud o integridad física de otra persona” puede ser sancionada. Basta esa frase para entender que las autoridades y “otras actividades” también pueden ser enjuiciadas por delitos a toda la población. Visto en detalle, el artículo 205 es un instrumento de doble filo que afecta a cualquier profesional o artesano.


Algunos ejemplos de diferentes “actividades” comprometidas con la salud:  


1. El actual servicio de radioterapia de la Caja Nacional de Salud, único en todo el país para los asegurados del sistema público, ha sido instalado hace más de 50 años, dimensionado para atender a 50.000 asegurados. Hoy son cerca de dos millones de asegurados, pero los equipos son los mismos.


2. Algunos medicamentos, imprescindibles para la cura de pacientes con cáncer, como el Etoposido, el Melfalan y la Leucovorina, han sido retirados del mercado porque por su bajo costo ya no son atractivos para la industria. 


3. Vacunas y medicamentos son retenidos en la Aduana por tiempo indefinido porque la Agencia de Medicamentos (Agemed) no autoriza su liberación. Algunos medicamentos pierden el plazo de validez.  


4. Falsificación y contrabando de medicamentos de alto costo que son ofrecidos a ingenuos pacientes a “mitad de precio” (sin factura, obviamente).


5. Equipos médicos que están inactivos por falta de mantenimiento.


6. Demoras en los tratamientos y cirugías por falta de camas.


7. No existen servicios de cuidados paliativos para pacientes terminales en el servicio público de salud.


8. Un paciente (persona) recurre a una farmacia y solicita un remedio “para el hígado” (autodiagnóstico). El vendedor (un oficio) le vende cualquier cosa. Dos cómplices de un delito. 


¿Quiénes son imputables por estos actos o decisiones? Sólo quien ha trabajado años en un servicio de emergencias (como es mi caso), sabe que cada paciente que ingresa al servicio es una sorpresa y cuya vida está en riesgo, requiere atención inmediata que sólo es posible si es que los medios están disponibles a la orden de una palabra o un grito. No hay tiempo para dudas, ni soluciones improvisadas, ni licitaciones con el falso pretexto de prevenir la corrupción de quienes autorizan las compras.    


 En una fábrica se puede fabricar X número de zapatos, con N número de trabajadores, tiempo y cantidad de material definidos. Así funciona la fábrica todos los días, con resultados. La actividad en salud es producto de los medios y las condiciones de trabajo, único para cada paciente, sin garantías.

Por eso se ha establecido la norma del consentimiento informado, que también debe ser único para cada paciente. El mismo zapato no sirve para todos los pacientes.


 En la práctica, todos los cuidados en salud son exclusivos para cada paciente, las decisiones no pueden ser predeterminadas. Ni en una consulta ambulatoria de rutina, menos en una cirugía complicada por peritonitis o hemorragia. 


 El error médico es un riesgo inherente a la actividad de tomar decisiones individuales, comprometido con la disponibilidad de los medios, sin garantía de resultados. ¿Quién puede garantizar la vida de un peatón atropellado en vía  pública, ni siquiera que pueda volver a caminar normalmente?  El error médico no puede ser tratado como un delito o un acto criminal. 


 La mala praxis en salud debe ser establecida bajo criterios específicos y bien definidos. La redacción del artículo 205 del Nuevo Código Penal es una clara demostración de la ignorancia en materia de salud, sensolatum. Otra prueba del desprecio por la medicina en Bolivia, destilada en las declaraciones de ministros y legisladores. 


 Por lo aquí expuesto, los que toman decisiones para regular la actividad médica y los cuidados de salud en general, los que disponen de los recursos y administran los medios físicos, y materiales, tienen una responsabilidad mucho mayor sobre toda la población, con el agravante de que pueden disponer del tiempo necesario para tomar las decisiones correctas.  No deberían tomar esta responsabilidad si no están suficientemente capacitados, por no decir educados, para el cargo. Quien cree que la educación cuesta caro, que trate con la ignorancia.    


Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista y oncólogo. 

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