Más coca y el ciudadano de a pie

martes, 14 de marzo de 2017 · 00:00
Descartes, el más famoso de los filósofos del siglo XVII, llamado "el filósofo enmascarado”, porque tanto su vida como su obra estuvieron envueltas en disfraces, escribió: "De igual manera que los comediantes llamados a escena se ponen máscara, para que nadie vea el pudor reflejado en su rostro, así yo, a punto de entrar en este teatro del mundo del que ahora sólo he sido espectador, avanzo enmascarado” (P. Gonzales, 2007).

Al parecer, los protagonistas principales inmersos en la producción de la coca han avanzado enmascarados -utilizando el poder político - en la puesta en escena de la obra: la coca es para el acullico y para la industrialización.  

Ante estos actos y hechos, el ciudadano de a pie que se ha convertido en actor directo de la política -ante la profundización de la reprobación de los políticos- recurre de alguna manera a sus derechos para cuestionar el incremento de la producción de la coca preguntándose lo siguiente:

¿Se han realizado las investigaciones imperiosas y serias para definir si la industrialización de la coca es necesaria, sana y productiva? ¿Se ha determinado de manera precisa el número de personas que necesitan acullicar para su diario vivir? ¿Se han previsto las consecuencias directas e indirectas, actuales y futuras que tiene en nuestra juventud y en las nuevas generaciones la coca utilizada para fines ilícitos? ¿Por qué es más importante producir coca en lugar de frutas, verduras y otras plantas medicinales? ¿Cuáles son los efectos en nuestro medioambiente? ¿Cuáles son los efectos políticos, económicos y sociales al interior de nuestro país? ¿Cuáles son las derivaciones legales, económicas y políticas para el país en un futuro cercano en el marco de las relaciones internacionales? 

Y la pregunta más importante: ¿qué pasará cuando necesitemos tierra para producir alimentos en busca de la soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria, ya que la producción de la coca erosiona nuestras tierras?

El ciudadano de a pie -inteligente y pensante- sabe todas las respuestas. Él, tal vez, también esté enmascarado pero por otras razones, en algunos casos al igual que Descartes "por miedo a ser objeto de la persecución”. A pesar de ello discurre preocupado por el futuro de sus hijos, sobrinos, nietos, etcétera, y como es solidario piensa en el futuro de todas las familias bolivianas.
 

En el contexto de su vivencia, el ciudadano se hace otra pregunta: ¿será larga la espera para ver los efectos, consecuencias y resultados del incremento de la producción de la coca? Y como siempre, la sabiduría del ciudadano de a pie reluce nuevamente, tiene la respuesta. 

Se desenmascara temporalmente -sin tener en cuenta el pensamiento de Voltaire: "es peligroso tener la razón cuando el Gobierno está equivocado”- y responde de la siguiente manera: No, cuidado, los efectos, consecuencias y resultados son a más a corto plazo y a mediano plazo, y nos puede afectar de manera irreversible.

El ciudadano de a pie, convencido de su inspiración y su vivencia -como diría Mafalda-, ve que ha llegado el momento de hablar a cara descubierta. Señores míos, terminaría diciendo, tengo la razón más profunda, ¡cuidado!

Óscar A. Heredia Vargas es docente   emérito de la Universidad Mayor de San Andrés.

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