Juegos de azar

martes, 18 de abril de 2017 · 00:00
El último artículo de Francesco Zaratti (Página Siete 07-04-2017) en el que hace notar la importancia de las variables aleatorias en el  bienestar de los individuos, comenzando por el de su salud, me ha sugerido la pregunta de si la suerte tiene también que ver con categorías más macro, como el desarrollo de las naciones. Tomaré el ejemplo de Corea del Sur, donde la buena suerte parece haber tenido un papel principal y lo contrastaré con lo sucedido en nuestro país desde la segunda mitad del siglo XX.

El extraordinario desarrollo de Corea del Sur ha llamado la atención de numerosos especialistas desde hace varios años. Ese país que en 1950 tenía el mismo PIB per cápita que el nuestro y su  principal exportación en ese entonces eran pelucas; al terminar el siglo XX se había convertido en una gran potencia industrial. En el periodo 1950-2000 cada siete años se duplicaba su ingreso per cápita. 

Los especialistas han creído encontrar varios factores explicativos, como el de una política de comercio exterior orientada a las exportaciones, y que no dejó que su moneda se sobrevaluara, un fuerte énfasis en educación, planes quinquenales de desarrollo, no sólo bien pensados técnicamente, sino también capaces de movilizar las energías de la nación, los poderosos a la vez que siniestros conglomerados industriales -financieros (los chaebols), una burocracia de gran calidad y la explicación tautológica de que a los coreanos les había ido tan bien porque son coreanos.

Los analistas más conservadores insistirán en que tener a los sindicatos con rienda corta fue también un factor de éxito. Sea dicho de paso, los gobiernos militares de Brasil y de nuestro país (durante el Banzerato)  imitaron esa política,  sin mayores resultados para el crecimiento sostenido.

  No hay duda que muchos de los factores mencionados expliquen el milagro coreano, pero lo aclaran sólo parcialmente. Había un factor, del que se habla muy poco, la suerte que para ese país significó la guerra de los Estados Unidos en Vietnam, que creó una enorme demanda por los bienes que podía ofrecer, además a precios competitivos por la cercanía geográfica. Los franceses dicen que hay que ayudar a la buena suerte y es exactamente eso lo que hizo Corea.

 Vale la pena preguntarse si a nosotros, contrariamente a lo que pasó en Corea, no nos afectó la mala suerte a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Según los datos del Maddisson Project, liderado por el famoso historiador económico inglés Angus Maddisson, Bolivia tenía el año 1950 un PIB per cápita - medido en dólares constantes corregidos por paridad de compra con la metodología Geary-Khamis- mayor al de Ecuador, al de Paraguay y, sorprendentemente, al de Brasil. Es a partir de la segunda mitad del siglo XX que Bolivia comienza a atrasarse, como lo hacen notar Herranz-Loncán y Peres-Cajías (2016), no obstante el impresionante  desarrollo de Santa Cruz. 

Se puede cuestionar a muchas de las políticas de ese periodo, pero aún así queda la interrogante de si no hubo simplemente un elemento de mala suerte. El azar nos jugó algunas malas pasadas, como la de precios muy bajos para nuestras exportaciones, durante largos periodos  o de cambios bruscos en la política monetaria americana que contribuyeron a la crisis de deuda externa. Limpiar lo que nos dejó esa crisis y su secuela, la hiperinflación,  nos tomó 28 años.

Entre el 2004 y el 2013 la suerte parecía sonreírle al país. Los precios de las exportaciones subieron a la estratósfera y el país recibió un perdonazo mayúsculo de su deuda externa. La demanda china de materias primas tuvo el mismo papel para nosotros que la demanda americana tuviera para Corea. Los historiadores económicos del futuro se preguntarán cuán bien lo hizo Bolivia con toda esa plata que recibió. Se preguntarán también si nos habíamos encaminado en la amplia ruta coreana o más bien nos habíamos enfangado en el sendero (que no es nada luminoso) venezolano.  

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

198
8

Otras Noticias