Catalejo

El socialismo utópico de Marx

miércoles, 19 de abril de 2017 · 00:00
El concepto de socialismo "científico” propuesto por Carlos Marx (1818-1883) –que reemplazar la propiedad privada por la colectiva sería algo históricamente necesario- tuvo tal fuerza que hacia 1979 era aplicado a un 30% de la humanidad. Actualmente sólo se lo hace, y parcialmente, en Corea del Norte –con un ingreso por habitante, en comparación con  los países de América Latina, sólo superior al de Haití - y en Cuba, pero en Bolivia hay quienes aún sostienen que el camino para superar los últimos puestos de la región en términos de desarrollo económico es seguir aumentando la ponderación estatal en la propiedad de medios de producción.

¿Por qué pensaba Marx que la supresión de la propiedad privada era algo socialmente conveniente e históricamente necesario? – Porque creía haber descubierto la "ley natural” que guiaba a las sociedades humanas de una manera similar a como lo hacen las leyes de la física y otras ciencias. Era la época que sucedía al enciclopedismo, cuando se pensaba que la razón humana -la "diosa Razón”- podía conocer todo… Más adelante la historia demostraría que la capacidad de conocimiento del ser humano es muy limitada.

Marx observó que, desde que había surgido la propiedad privada, las sociedades se habían dividido en clases donde una, minoritaria, explotaba a otra, mayoritaria, a través de sucesivos "modos de producción”: esclavismo, feudalismo y capitalismo. El paso de una etapa histórica a otra sólo se había dado cuando un modo de producción incipiente mostraba superioridad tecnológica respecto al hasta entonces dominante, sin que se pudiera saltar etapas: "aunque una sociedad haya encontrado el rastro de la ley natural con arreglo a la cual se mueve (…) jamás podrá saltar ni descartar por decreto las fases naturales de su desarrollo” (Prólogo a El Capital).
 
Y el capitalismo –creía él- ya se estaba convirtiendo en un freno para el desarrollo tecnológico por lo que, en los países donde estaba más avanzado, sería inminente el surgimiento de un nuevo modo de producción, el socialista. En este nuevo sistema se aboliría la propiedad privada y las clases sociales, y cada uno recibiría, primero, según su trabajo y, más adelante, según sus necesidades.

Sin embargo, donde se intentó instaurar el nuevo modo de producción no fue en los países donde el capitalismo estaba más desarrollado sino en el área más atrasada de Europa, Europa oriental, empezando por Rusia, y luego en China y otros países de Asia donde el capitalismo también era incipiente. ¿Cómo? – En el caso de Rusia, Lenin sostenía que el desarrollo alcanzado allí por el capitalismo a comienzos del siglo XX, ya permitía pasar al siguiente modo de producción. Al concluir la Primera Guerra Mundial una revolución triunfante, encabezada por su partido (1917), inició los cambios, y desde 1928 (bajo Stalin) se buscó establecer plenamente el nuevo sistema. En 1945, con la victoria rusa en la Segunda Guerra Mundial,  se lo instauró en el resto de Europa Oriental, y en 1949, con la victoria de los comunistas sobre los nacionalistas, en China.

Como resultado, Rusia se industrializó y China parcialmente, pero finalmente tuvieron que volver al capitalismo. El experimento cobró más de 90 millones de vidas (Centro Nacional de Investigación Científica de Francia Ed. 1997, El libro negro del comunismo) mientras el capitalismo, lejos de agotarse, se encuentra hoy en la cuarta revolución industrial y hasta ha permitido que en los países más avanzados todos tengan garantizada la satisfacción de sus necesidades, trabajen o no.

¿Por qué era utópico pretender suprimir la propiedad privada? – No sólo porque los intentos mencionados no se ajustaron a lo previsto por Marx –se quiso "hacer saltar por decreto” a algunas sociedades "las fases naturales de su desarrollo”- sino porque instintivamente el ser humano siempre buscará maximizar su bienestar individual, con el menor esfuerzo posible, antes que el colectivo. Pero, felizmente, éste es sólo un aspecto del ser humano: además del homo economicus también existe, entre varios otros, el hombre solidario.

 Iván Finot, MSc en economía, experto internacional.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

199
60

Otras Noticias