Desarrollo, salud y derechos

Dolorosa imploración de enfermos con cáncer

sábado, 29 de abril de 2017 · 00:00
El pasado 25 de abril, Página Siete publicó una nota firmada por la periodista Verónica Zapana S. ilustrada con patéticas fotografías que parten el alma. El hecho mismo comentado duele a cualquiera, más si es médico. En nuestro caso se hace lacerante, ignominioso e insoportable.
 
¿No es que somos el país con "mejor crecimiento económico del continente”? ¿No somos "ejemplo de lo que podemos ejercer o hacer a escala global”?.

 El doloroso comentario empieza con un párrafo que lo  transcribimos textualmente:
"De rodillas, con llanto en los ojos, sosteniendo cruces de madera y cubiertos  con velos negros, los pacientes con cáncer y sus familiares acudieron ayer a la puerta del Ministerio de Salud para exigir al Gobierno  la compra de un acelerador lineal, dispositivo que se usa  para tratar con  radioterapia  a personas que sufren esa enfermedad”. 

 Más adelante reproduce la exclamación de alguien que gritaba: "Cuántos pacientes más quieren que mueran? ¡Sólo en la pasada semana han muerto tres personas por no recibir un buen tratamiento!”.

 La plaza del Estudiante fue escenario de esta trágica situación que es corolario de un conflicto antiguo  reiniciado hace más de dos años por el padre Mateo. Los humillados protagonistas son los mismos que en los Comités Populares de Salud, al recuperarse la democracia, aprendieron que LA SALUD NO SE COMPRA NI MENDIGA, SE CONQUISTA. 

 La salud es un bien superior tan consustanciado con la vida misma que, como insistimos constantemente, no puede convertirse en instrumento de lucro mercantil ni recurso de demagogia política. Lo último vale para evitar, por un lado, que los gobiernos conviertan el derecho a la salud, reconocido por casi todos los Estados, en una dádiva, supuestamente generosa, y, por otro, para que la defensa de la salud no se emplee como simple bandera de oposición política.

 Con este criterio, evitando decir como Vallejo: "Quiero escribir pero me sale espuma”. Tragando saliva y olvidando llantos y congoja quiero reflexionar serenamente, no sobre el desarrollo social tan postergado después de haber malgastado miles de millones que ingresaron al país gracias al aumento de los precios de las materias primas que exportamos y que no nos sirvieron para nada.
 
 Corea del Sur y otros países del sudeste asiático, gracias al buen aprovechamiento de circunstancias parecidas, salieron del subdesarrollo y ahora están entre los países del primer mundo. Pero, precisamente por lo mal que estamos necesitamos, más que críticas, soluciones, vengan de donde vengan.

Con la actual Ministra de Salud he tenido una sola oportunidad de cruzar unas breves palabras y éstas han sido cordiales y afectuosas. En el momento actual, tendría que felicitarla por la vacunación masiva contra el Virus del Papiloma Humano, que con toda seguridad disminuirá la incidencia del cáncer uterino y será de buen impacto.

Cuando la conocí estaba impulsando el programa Mi Salud y le auguré los mejores éxitos, haciendo pocas y puntuales observaciones, porque conocí de cerca el buen resultado obtenido por Cuba con ese sistema. Sin embargo, las diferencias contextuales y el enfrentamiento absurdo entre los médicos llegados de Cuba, que cuentan con todo el apoyo oficial, y los experimentados especialistas bolivianos, siempre al borde de juicios y sanciones, más la intromisión partidaria confabulan en contra.

Sin intención de herir a nadie, menos a una joven autoridad responsable de la salud de la población, me permito sugerir que, con base en el anuncio de que los diez millones de dólares ofrecidos por el Ministerio están disponibles, primero se adquieran los equipos y después dilucidar diferencias con el SEDES, la Gobernación o quien sea. 

Éste es otro conflicto serio, con paro médico de por medio y todo el sacrificio que eso representa, que está provocado, omitiendo detalles,  por el deseo de poner en marcha el Sistema Único de Salud, anunciado por este gobierno desde el comienzo de su gestión. Malos asesores han aconsejado crear un sistema estatal único dando fin con las cajas de seguro médico. Error garrafal. Un sistema puede estar integrado por varios componentes. El ejemplo del SUMI muestra cómo se puede universalizar la atención gratuita sin afectar ningún servicio instalado.
 
Tarija tiene un sistema basado en el SUMI y funciona bien. 

No es nada bueno guiarse de consejos ajenos teniendo experiencias propias mejores. Menos aplicar al país dogmas que están fracasando en otros países. Una conversación sincera y franca con médicos, trabajadores de salud y asegurados le haría mucho bien al país, a la Ministra y al propio Gobierno. 


Javier Torres Goitia T. fue ministro de Salud.

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