Desarrollo y salud

Los derechos humanos y la voz oficial de Bolivia

sábado, 13 de mayo de 2017 · 00:00
Los que defendemos la salud como derecho  lo hacemos conscientes de la necesidad de que los Estados comprendan la importancia de la salud como expresión de la vida misma. Partimos del concepto de que  el centro del desarrollo es el ser humano, como medio para lograrlo y como fin último. La acumulación de bienes materiales o de poder sólo dentro de ciertos límites pueden ser útiles; frecuentemente confabulan en contra del bienestar general. 

La salud y la educación más una educación que contribuya a la libre expresión de las virtudes de solidaridad, sociabilidad, respeto recíproco sin inhibiciones forzadas, tabúes o prejuicios, son derechos inalienables. Derechos, cuyo ejercicio puede lograr la tan necesaria humanización por lo menos de las nuevas generaciones, a tiempo de poner freno al actual armamentismo suicida y a la destrucción irresponsable de la naturaleza, la cual, aunque empieza a ser reconocida como la casa común de todos, sigue siendo víctima de la usura de los países desarrollados y de la ignorancia e irresponsabilidad de los de menor desarrollo. 

Pero los derechos a la salud y la educación, en conflicto continuo en nuestro país, no son sino parte del conjunto de todos los derechos humanos didácticamente agrupados en civiles, políticos o sociales, como el derecho a la vida, la libertad de elegir y ser elegido conforme a ley, la libertad de expresión, el derecho al trabajo, a una justicia imparcial y otros. Todos, reconocidos como universales, interdependientes, indivisibles e inalienables. Tal como enseñó Marshall, todos los derechos se integran recíprocamente para constituir un derecho indivisible que se perfecciona con la evolución histórica y se expresa en la condición de "ciudadanía” .

Recordando estos conceptos básicos y observando las condiciones de nuestras propias vidas, surgen preguntas que debemos responder todos honestamente, para que un tema de tan vital importancia sea considerado con la seriedad que merece. Las preguntas son muchas y las respuestas pocas, y ambiguas, por lo que  nos limitamos a formular solamente las preguntas de temas que juzgamos de mayor actualidad.

¿Qué parte de la población boliviana tiene constituida una ciudadanía plena con vigencia de todos sus derechos y obligaciones o tiene por lo menos conciencia de lo que esto significa? . 

El excanciller Choquehuanca afirma que "en Bolivia no es necesaria la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos  debido a que se implementó una democracia participativa con la que se superaron muchos temas al respecto”  (Página Siete. 06-05-17. Pág 2) Esta declaración ¿responde a la realidad boliviana y expresa el sentir de la opinión pública? 

En abril visitó nuestro país la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo y se entrevistó con el canciller Huanacuni,  los presidentes de Diputados y Senadores, con 20 ONG, representantes de Unicef y de la OEA, partidos políticos, asociaciones de mujeres y un sindicato de niños trabajadores. El informe presentado expresa preocupación por el riesgo de una involución democrática, el trabajo infantil, el machismo, la violencia doméstica, la independencia del Órgano Judicial, los puntos de vista disímiles sobre los derechos humanos y otros aspectos de crítica seria. ¿Conoce usted el informe y tiene una opinión al respecto?

Para reflexionar mejor sobre los alcances de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la posición oficial boliviana conviene releer integralmente este documento, del cual trascribimos sólo dos de sus considerandos iniciales: 

"Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”.

 ¿Estos considerandos podrían ser relacionados con la situación de los mal llamados discapacitados y el conflicto que los enfrentó con el Gobierno?  ¿Los indígenas del Tipnis y los que están sufriendo la amenaza de destrucción de sus hogares y su hábitat con las represas del Chepete y El Bala tendrían algo que decir al respecto?  ¿Cuál la opinión de los comunicadores sociales?

Javier Torres Goitia T. fue ministro de Salud.

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