Desarrollo y salud

Huelga médica y salud

sábado, 10 de junio de 2017 · 00:00
 No hay actividad más antipática que una huelga médica. Cuanto más dolorosa es para los enfermos resulta más angustiante para el profesional encargado de su tratamiento. Este recurso extremo es siempre resultado del fracaso de una negociación, por incapacidad o intolerancia de una de las partes en conflicto.

 En el caso presente, la precaria situación de la salud en nuestro país es una realidad indiscutible. La conoce el propio Gobierno y la ratifica al mantener el gasto en salud como el más bajo del continente (149 dólares per cápita anual. frente a más de 1.000 de Uruguay, Brasil o Chile). Mientras el auge de precios de las materias primas cuadriplicó los ingresos nacionales del 2006 al 2014, el número de médicos por 1.000 habitantes es de 0,5 frente a dos, que es el promedio del continente (Aponte Guillermo). 

Cuanto más clara es la evidencia y mayor la necesidad de sumar fuerzas para salir del hoyo en que estamos sumergidos, surgen solamente medidas punitivas, reforzadas hasta por quien ostenta el título de Defensor del Pueblo. Medidas que son y serán ineficaces,  porque equivalen a echar gasolina para apagar el fuego. 

Para mejorar la protección de la salud de la población necesitamos una serena reflexión marginada de egolatrías políticas.  El deseo de tener un Sistema Universal de Salud no es nuevo ni  patrimonio de este Gobierno. Es anhelo general antiguo, incubado precisamente en el Colegio Médico para superar el fraccionamiento de los malos servicios de salud, la duplicidad de esfuerzos y otras carencias que no es necesario repetir.

El clamor general, expresado ahora por el pacto intersindical e interinstitucional, conformado por el magisterio, los fabriles, gremiales, trabajadores en salud, campesinos y mineros de La Paz, y la denuncia formulada por el ejecutivo de la COB en la reunión internacional de la OIT, que se realiza en  Ginebra, respaldan la aspiración legítima de defender la salud como derecho de todos. Permite, además, recuperar la utopía médica que nació contra abusos de las dictaduras militares, con la esperanza de que la defensa de la salud fuera protagonizada por los que necesitan de los servicios en alianza con los médicos.

Los paros profesionales podrían ser remplazados por huelgas populares que busquen un Sistema de Salud Universal eficaz, despartidizado, que responda a las necesidades reales y sentidas de la población, acabe con las falencias, improvisaciones y  la escandalosa inequidad urbano-rural que se mantiene igual o peor que antes. 

Evidentemente, las cajas de salud están tan mal administradas como la mayoría de las instituciones del Estado, sufren los mismos males, son víctimas de la corrupción, del abuso de poder y la partidización que les resta eficiencia, pero su estatización burocratizada sería como darle más veneno al intoxicado. 

Los seguros sociales de tesis laboral tienen defectos, pero todos superables. Esencialmente necesitan un equilibrio real de sus tres componentes: Estado, empresas y trabajadores.
 
Cualquier  hegemonía aislada provoca una asimetría de poder que daña a todos y perjudica el desarrollo institucional. Es bueno recordar que "optar por la dictadura para construir paraísos en la tierra sólo consigue crear sociedades que viven en el infierno”.

El INASES tuvo la misión de coordinar las cajas y cajitas para mejorar los seguros sociales. No pudo cumplir tan alta responsabilidad, pero la forma de lograrlo no es convirtiéndolo en instrumento partidario punitivo.  

 El sistema de salud necesita cambios importantes que están postergados por la sumisión y dependencia ideológica de lo ajeno con omisión de lo propio. Fueron experiencias útiles: la creación del SUMI, reconocido por encima de variados cambios políticos en su ya larga gestión; el SPAM, (Seguro Para el Adulto Mayor) con parecido sistema; el actual Seguro Universal de Tarija, estructurado como una ampliación del SUMI. Santa Cruz tiene un estudio acabado, detenido políticamente. El Beni hizo su propio ensayo. Todas son experiencias nacionales, construyen sin destruir, son vías a la universalización y gratuidad de la atención médica sin dañar los actuales seguros sociales y más bien mejorándolos. 

Javier Torres-Goitia T.  fue ministro de salud.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

163
51

Otras Noticias