El nuevo San Juan, un llamado a la imaginación

viernes, 23 de junio de 2017 · 00:00
"La tradición es la transmisión del fuego no la adoración de las cenizas”, Gilbert Keith Chesterton.

El objetivo de esta lectura es proponer, transformar nuestra cultura y específicamente las costumbres de la tradición en la noche de San Juan. La idiosincrasia debe ser nuestro punto de partida, no nuestro punto de llegada; debemos ser artesanos de nuestro destino. Una nación no debe medir su prosperidad en lujos, debe hacerlo en hábitos. Debemos incitar un nuevo rumbo en la tradición, pero recordando el antiguo significado. Moldeando un nuevo propósito pero respetando su historia original.  

San Juan es una festividad cristiana que tiene su origen en una tradición pagana conocida como "Litha”. Esta fiesta era la celebración del solsticio de verano en el hemisferio norte. Se creía que el sol, para que no pierda fuerza, debía ser reforzado con una hoguera que le diera energía.
 
También se creía que esa hoguera purificaba a las personas que la contemplaban. 

En mis profundos sueños me imagino que algún día nuestra ciudad construirá una plaza dedicada a San Juan. Me imagino una plaza en forma ovalada con una fogata al centro que representa al sol y que sólo será encendida una vez al año. En la noche de San Juan a los ciudadanos que visiten esta plaza se les pedirá recapacitar para que en el hogar individual no vuelvan a celebrar con fogatas y juegos pirotécnicos porque no es sostenible. Se prevendrá y educará de forma interactiva a los niños sobre la relación del sol con el ciclo del agua; se profesará la bendición de la humildad y los peligros de la soberbia. En esa plaza recordarán que de la tierra venimos y a la tierra volveremos. Ahí renacerá y se fortalecerá cada año la promesa de una nueva sociedad y un nuevo rumbo.   

Una ciudad con menos humo y pirotecnia puede ver al cielo más claramente. 

En mis profundos sueños me imagino que en la noche de San Juan la única fogata de la ciudad será en esta plaza. El esplendor es un tema de calidad, no de cantidad. Antes de encender la gran fogata el alcalde y el gobernador deberán dar un discurso en honor a los bomberos de la nación e informar sus planes para apoyarlos ese año. 

La gran fogata al centro de la plaza será el símbolo de un cambio social; lejos de la superstición y cerca del razonamiento. El fuego simbolizará un renacimiento cultural, el ardor de la responsabilidad social y la iluminación individual. En la plaza deberá existir una pequeña capilla donde se cuente la historia de Juan el Bautista. En las afueras de la plaza, además de comida, se deberá vender juguetes de astronomía. También deberá haber juegos interactivos con los que se pueda aprender sobre la exploración espacial.  

En las casas también se celebrará San Juan de una forma diferente. Los juegos pirotécnicos y las fogatas deberán ser reemplazados por cometas o, si el bolsillo lo permite, de drones. Los jóvenes de todas las edades volarán su imaginación y curiosidad espacial esa noche. Esta tradición debería tener el propósito de incentivar a la población joven y adulta a soñar con el espacio exterior. En las mentes despiertas debería plantearse la pregunta de cómo contribuir y complementar la galaxia, en lugar de explotarla y devorarla como parásitos. Debemos explorar el espacio, no conquistarlo. La exploración es una búsqueda sabia, la conquista es una egolatría infantil.  

El resto del año, en esa plaza, se encenderá una hoguera de papel (fuego falso) que será rodeada de estufas para que la gente de la calle pueda calentarse. Desde la capilla de San Juan el Bautista se servirá sopita caliente y el plato costará lo que el bolsillo pueda pagar, incluso si la paga es ayudar a cocinar o lavar el platito y la cuchara. Es importante que cerca de la plaza existan baños públicos o letrinas gubernamentales para que se mantenga limpio el espacio. En los baños deberán poner un cartel que diga: "En San Juan no queremos fogatas y pirotecnia por el mismo motivo que construimos estos baños: para que nuestro pueblo no defeque donde come”.        

Una civilización más avanzada entiende que los cohetes son más útiles cuando no explotan, son más útiles cuando exploran. 

"Yo no soy el mesías ... yo soy la voz que grita en el desierto”, Juan el Bautista. 

Nicolás Freitas V.  es licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Massachusetts, Boston.

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