El tren sin rieles

martes, 6 de junio de 2017 · 00:00
El proceso de cambio y la nacionalización de los hidrocarburos han producido un milagro tecnológico: un tren sin rieles que llevará la urea y el amoniaco desde Bulo Bulo en el trópico cochabambino, pasando por Montero, a los mercados de exportación. El presidente de YPFB ha innovado poniendo la carreta delante de los bueyes. El Ministerio de Comunicación se encargará de la difusión de tamaña hazaña, que se sumará a  tantas otras  maravillas como las escuelas, las  canchas de fútbol, los coliseos y las macetas con crisantemos que inaugura el Jefe del Estado Plurinacional.

Mientras el país contempla extasiado esos grandes progresos, los aguafiestas de las agencias calificadoras de riesgo, como Standards and Poor’s, nos bajan la nota. El Gobierno sigue jactándose de que tenemos el crecimiento más alto del PIB en la región y que los déficit en cuenta corriente de la Balanza de pagos, y los déficit fiscales recurrentes son meros detalles. De nuevo, se tiene un tren sin rieles. 

Con relación a las cuentas fiscales en rojo, las autoridades del área económica  siguen sosteniendo que hay déficit fiscales malos y hay déficit fiscales buenos. Si el déficit viene de la expansión exagerada del gasto corriente o de un aflojamiento de la presión tributaria es malo; si proviene de las inversiones públicas es entonces bueno, porque eventualmente en el futuro ellas generarán los ingresos para cerrar cualquier brecha fiscal. 

A esas autoridades no parece preocuparles las modalidades de financiamiento de las inversiones públicas, que podrían agotarse. Tampoco les preocupa   la calidad. No tienen respuestas para las preguntas de cuándo y en qué monto generarán  utilidades, ni siquiera cuándo y en qué magnitud contribuirán al crecimiento del PIB. No se conocen auditorías creíbles de esas inversiones y de esas empresas públicas.  Para hacer bien la tarea, habrá que descontar los subsidios en la tasa de interés, que tan generosamente les otorga el BCB. 

Sea dicho, de paso, el BCB ha cambiado de naturaleza: de ser un banco central a cargo de la política monetaria, ha pasado a tener funciones de banco de desarrollo, para las que no está equipado y que le son extrañas. Con los créditos susodichos se acentúa la subordinación de la política monetaria a la política fiscal. De hecho, no hay mucha política monetaria con tipo de cambio fijo. Las tímidas rebajas del encaje legal, que se han hecho recientemente,  son sustitutos muy imperfectos de una genuina política monetaria, que se caracterice por una  mayor flexibilidad cambiaria y que guíe de manera clara, y no coercitiva a las tasas de interés de la banca comercial.

Las operaciones de mercado abierto son el instrumento monetario por excelencia. Empero su manejo en los últimos años ha sido muy errático y reactivo, sin tomar en cuenta las consecuencias de largo plazo.

La rebaja del encaje y las redenciones de títulos en moneda nacional en operaciones de mercado abierto incrementan el crédito interno, y si no hay un aumento correspondiente en la demanda del público por bolivianos, darán lugar a pérdidas de reservas internacionales.
 Las rebajas del encaje para los depósitos en dólares son sólo significativas para el Requerimiento de Activos Líquidos (que no es encaje sensu stricto). Este llamado "encaje en títulos” es remunerado a tasas del mercado internacional. Habrá que ver cómo reacciona el público que puede tener poco interés de endeudarse en dólares, y si las entidades de intermediación financiera pondrán el esfuerzo, en recursos humanos y financieros, en mercadear créditos y depósitos en moneda extranjera, desandando el camino de la bolivianización. Hay que decir que bolivianizar aumentando las tasas de encaje legal para los depósitos en dólares como complemento del tipo de cambio fijo no fue una buena idea para comenzar.

El silbato del jefe de estación ha sonado, anunciando la levitación del tren sin rieles que llevará los logros del proceso de cambio más allá de Montero, aunque se seguirá necesitando préstamos (subsidiados) del BCB. Nobleza obliga.


Juan Antonio Morales es profesor universitario y fue presidente del Banco Central de Bolivia.

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

282
7

Otras Noticias