Desaceleración y morosidad en Bolivia

miércoles, 7 de junio de 2017 · 00:00
La  coyuntura actual en Bolivia  (2017) refleja un descenso en el ritmo de la actividad económica  del país (desaceleración) y un deterioro en el nivel de morosidad de la cartera bancaria (aumento). Frente a lo anterior, surge el siguiente cuestionamiento: ¿cuál es la relación existente entre el crecimiento en la actividad económica y la mora del sistema bancario?

 Durante el periodo 2006-2015, la economía boliviana reflejó un crecimiento promedio en torno al 5%, con los niveles de mora más bajos (menos del 1%). Por otra parte, algunas notas de opinión económica, reflejan el dato del incremento en la morosidad; especialmente  en los bancos pyme (pequeñas y medianas empresas): del 1,4% al 3,3%: ¿cómo se explica lo anterior?

 En consecuencia, en este breve análisis se reflexionan algunas consideraciones e interpretaciones en la cuantificación de pruebas de tensión financiera  para Bolivia (Stress Testing), con énfasis en el riesgo de crédito, demostradas por Garrón y Aliaga (2013). 

 De esta forma  se evidencia que en Bolivia  por cada menor crecimiento en la actividad económica del  0,3%, se vincula con un incremento sobre la mora bancaria del 1%;  expresado de otra forma: el nivel de morosidad se deteriora más de tres veces por cada 1% que la economía crece menos, interpretado como una sensibilidad elástica (alta) de largo plazo en la economía boliviana.

 La anterior cuantificación corresponde al efecto macroeconómico de  la actividad económica sobre el nivel de morosidad del sistema financiero, con implicaciones negativas sobre la rentabilidad bancaria.

 De forma general, cuando los bancos prevén un deterioro agregado (menor crecimiento en la actividad económica y mayor nivel de morosidad), endurecen  sus políticas crediticias, con implicaciones de incrementos en las tasas de interés.  De forma seguida, sucede un círculo virtuoso en la economía boliviana: por cada contracción de la cartera de créditos en 10%, el nivel de morosidad se incrementa en 1%; es decir, menor crecimiento crediticio incide también con mayor nivel de morosidad.

 En suma,  existe soporte empírico para una relación negativa: a menor crecimiento en  la actividad económica del país  existe mayor nivel de morosidad en Bolivia (y viceversa): son asociaciones reales y permanentes en el tiempo, con implicaciones posteriores que afectarán en la dinámica de los nuevos créditos (por otorgarse) y sobre el comportamiento futuro en las tasas de interés.

Roger Alejandro Banegas Rivero es Ph.D. en economía.  aleconomista@gmail.com

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