La fábula de las abejas: vicios azules, beneficios públicos

miércoles, 5 de julio de 2017 · 00:00
"La conclusión parece inequívoca: dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado. Fraude, lujo y orgullo deben vivir, si queremos gozar de sus dulces beneficios”. 

La previa conclusión pertenece a Bernard de Mandeville, en su obra de la cual se deriva el título del presente artículo (simplemente cambié azules por privados). La obra de Mandeville (Inglaterra 1714) puede llegar a considerarse el Santo Grial del pensamiento económico liberal, que siglo después dejó la tierra fértil para la irrupción del capitalismo.  

La obra es un poema satírico que cuenta la historia de una colonia de abejas que funciona muy bien, hasta que las abejas intentan perseguir la virtud buscando una sociedad justa y perfecta y, por tanto, abandonando los vicios y el deseo de ganancia individual. Como consecuencia de su ideal, hubo un desajuste que provocó un mal funcionamiento de los organismos sociales y, poco a poco, la sociedad colapsa hasta que terminan perdiendo la colonia.

El argumento de Mandeville es: el vicio de unos pocos y el individualismo de todos lleva a una sociedad al bienestar. Piense en su amigo "borrachín” (y claro, es un ejemplo mundano, no lo confunda con una tesis) su vicio da trabajo a las licorerías, a los puesto de ceviche, a los policías (si va a festejar a El Prado); quienes, a su vez, dan trabajo a las panaderías, a los campesinos, etcétera.     

Si el mentado autor viviera hoy en día, no podría más que derramar una lágrima de alegría, sus abejas de fantasía cobrarían un tono azulado; por un lado gritarían a los cuatro vientos su intento de alcanzar el vivir bien, de eliminar la extrema pobreza, de alcanzar una sociedad justa ¡vamos! El socialismo utópico en pocas. 

La cereza sería su verdadero actuar. ¿Fraude? Llamémosle "micro corrupción”. Con el Fondioc se logró dinamizar a los locales de preste, a las importadoras de autos, al sistema financiero con la apertura de cuentas, pero el premio se lo lleva el caso Zapata, pues se dinamizó prácticamente a toda la economía, al sector construcción, a los importadores de bienes de lujo, a la prensa, al sistema judicial, a los actores, etcétera. El mismo tratamiento para todos los casos de corrupción, BTV, YPFB… 

¿Lujo? Las abejas azules prefieren el término "bienes necesarios”, como las canchas de césped sintético, los aeropuertos en medio de la nada, la Casa del Pueblo, el nuevo Congreso, las alfombras persas, pero lo irrisorio son los congresitos que se mandan, en los que aletean sus ideas de avanzada.  ¿Por un mundo sin muros? ¡Larga vida a la libre movilidad de capital y de factores (sobre todo trabajo)! La evidencia empírica muestra que los grandes perjudicados serían los países menos desarrollados. ¿Orgullo? Para nada, si todo lo que hacen y dicen es fantástico;  por tanto, hay que darle duro como Maduro… Adelante con más museos, lugares sagrados, con el alumbramiento del mito boliviano.

Más allá del sarcasmo, la tesis de Mandeville sirve para denunciar las atrocidades de una sociedad, de sus contradicciones ideológicas, de los intereses en conflicto;  pero no, no sirve para ajustar la delicada armonía de la sociedad, porque los vicios privados, sean estos azules, verdes o rojos, nunca llegan a producir beneficios públicos. A pesar de toda la propaganda que nos vendan.

Sergio Pablo Garnica Pantoja es economista.

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