La pollera de la nueva chola

lunes, 28 de agosto de 2017 · 00:00
En días pasados, el señor Fernando Prado Salmón, hizo una sarcástica interpretación, a partir de una entrevista que el periódico El Deber hizo a Luis Arce Catacora, pero más allá de la interpretación de la entrevista, vale la pena analizar cómo este señor tergiversa, mezcla y confunde las definiciones y conceptos económicos.

Por ejemplo, indica que con la aplicación del modelo económico imperante en Bolivia hace 11 años, la economía boliviana se encuentra altamente estatizada y  continúa con una mentalidad extractivista. Debemos recordar que Bolivia desde su fundación fue un país que vivió de la explotación de sus recursos naturales, los intereses particulares de los empresarios hicieron que esta forma de economía se mantuviera hasta el 2005.

El estatismo es satanizado por el señor Prado como si en décadas anteriores Bolivia hubiera logrado avances importantes en su economía. Basta con saber que en los gobiernos "no estatistas” el mayor crecimiento económico (según la CEPAL, BM y FMI) no superaba el 2,5%, mientras que desde 2006 Bolivia con el "estatismo” vigente, creció por encima del 4%.

También indica el señor Prado que la industrialización es inexistente en el país, habrá que preguntarle ¿qué país del mundo logró industrializarse en 10 años? El proceso de industrialización abarca décadas de planificación, ejecución y concretización del mismo. En este sentido, también se tendría que analizar cómo algunos de los países desarrollados, geopolíticamente obstaculizaron el desarrollo industrial de los países latinoamericanos para convertirnos en simples proveedores de materias primas. No olvidemos que en gran parte de los años 70 (cuando éramos el segundo productor mundial de estaño, cuando recién hubo indicios de industrialización en Brasil, Chile, Perú, Argentina y Colombia), Bolivia sólo se dedicó al extractivismo extremo.

Otro argumento de este señor, es que el fortalecimiento del mercado interno (base del actual modelo económico) fomenta el consumo de productos importados, con políticas salariales y cambiarias que consume "aceleradamente” las divisas.  Recordarle, también,  que con la política del "bolsín” se establecía un determinado cupo de divisas que podían ser transadas en el mercado, mientras que en la actualidad la ciudadanía puede acceder a la cantidad que requiera. Pero también traer a la memoria, que en los gobiernos "no estatistas” la poca producción que se tenía era destinada a la exportación y la población consumía los remanentes de la producción que no se podía exportar y las sobras de los productos de los países limítrofes.

Y finalmente, como la mayoría de los opinadores económicos, el señor Prado Salmón trata de inventar una ecología de maceta queriendo mostrar una supuesta destrucción de la naturaleza.
 
Esto,  sin importarle que en esas reservas y parques naturales existen niños que tienen que viajar hasta tres días cuando sufren de alguna afección, o para conseguir vestimenta o alimento, que hay mujeres que pierden a sus hijos por falta de atención médica, que la desnutrición (por la escasez de alimentos) es alta y reduce el nivel de vida de los indígenas.  No podemos hacernos los mayores defensores de la naturaleza, echados en nuestros sofás cómodos y aerodinámicos, diciendo conocer la realidad de las reservas con imágenes turísticas emitidas por la televisión o algún documental.
 
Pamela Tarifa es economista y funcionaria del Ministerio de Economía y Finanzas.

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