Desarrollo y salud

Salud, enfermedad y derechos

sábado, 5 de agosto de 2017 · 00:00
Para continuar comentando la política de salud necesitamos fundamentar conceptos aparentemente bien sabidos, pero que  no lo son. Empezamos explicando por qué sostenemos que la enfermedad no es solamente una alteración biológica y la salud ,es mucho más que la ausencia de enfermedad. 

La enfermedad no es provocada solamente por algo ajeno a la persona, que se inserta en su organismo por una casualidad infortunada. Resulta de la interacción de esa causa con la capacidad de defensa del organismo y de otras circunstancias sociales. La relación causa-efecto no es simple, lineal, ni fácilmente identificable. Una medicina integral, basada en la evidencia, tiene que estudiar esta complejidad expresada en el proceso salud-enfermedad que está inmerso en el proceso económico-social. Los sistemas de salud no pueden ser pues simples centros curativos mal organizados y peor dispersos. 

En este proceso, la salud rebasa el campo de la enfermedad, por lo mucho que la salud puede hacer para contribuir al desarrollo personal y colectivo de capacidades físicas, mentales, y sociales constructoras de ciudadanía o de capital humano según el Banco Mundial. Nosotros, preferimos seguir a Sen y llamar "capacidad humana” al potenciamiento personal para producir bienes y servicios, y contribuir a su mejor utilización  en favor de una vida sana y la estructuración de una sociedad libre, justiciera y digna.  Como el potencial genético de toda persona es el mismo, su mayor o menor desarrollo, depende de su salud y su educación con un claro sinergismo entre ambas. La buena salud es indispensable para profundizar y ampliar la educación y ésta permite una mejor protección, y desarrollo de la salud. Es fácil deducir que esas diferentes capacidades humanas, influyen en la pobreza de unos y el bienestar de otros, con sus consecuencias económicas y sociales. 

También es fácil entender el círculo vicioso de la pobreza que genera menor desarrollo, menor capacidad, menor ingreso y mayor pobreza. Esperar que este círculo se rompa por alguna filantropía o por la política clientelar y patriarcal del populismo es como confiar en un milagro.

La simple observación de lo que ha pasado en Bolivia en el periodo de auge de los precios de materias primas muestra que la pobreza no se limita a la falta de recursos materiales ni se soluciona con la abundancia de éstos. El ingreso nacional llegó a 60.000 millones de dólares derrochados en mega proyectos faraónicos y en otros poco esclarecidos. 

 Las inversiones en salud y educación fueron las más bajas: 84 dólares en salud y 116 en educación por persona y por año, según el Banco Mundial. La pobreza ha disminuido en toda la América Latina y en Bolivia, pero el bajo descenso nuestro  nos mantiene en el último lugar del continente, con 42,40 %  de pobres (CEPAL). 

El actual Gobierno, con evidente incoherencia entre sus decantadas afinidades al socialismo y sus acciones en contra de los seguros sociales, fomenta e impulsa directamente seguros privados que fragmentan los servicios más de lo que ya estaban. Página Siete del 27 de julio pasado comenta que: "El Estado incursionará en el mercado asegurador con la prestación de seguros generales, salud y fianzas con la creación de la compañía UNIBienes.” Obviamente tal seguro de salud cosificará la enfermedad, alentará la medicina sintomática y será un servicio más, meramente curativo desarticulado, segmentado e ineficaz. Diametralmente opuesto a una política de salud reivindicadora, basada en derechos humanos.

Por otra parte, dos foros convocados por la Universidad Mayor de San Andrés, unas semanas atrás, para considerar un proyecto de ley de salud formulado por el doctor Luna Orozco y archivado por cerca de 10 años sin explicación alguna, sacudió el ambiente y mostró la preocupación de muchos porque el tema de salud merece mayor atención.  Tanto el rector de la UMSA, Waldo Albarracín, como el decano de Medicina, Guido Zambrana, flamante representante de las facultades de Medicina del país, coincidieron en defender la salud como derecho, con valiosa argumentación jurídica y social. El foro, que les encomendó constituir un comité para estudiar el proyecto de ley y sus alcances actuales, ha generado una esperanza que ojalá se concrete en algo positivo.

Javier Torres Goitia T. fue ministro de Salud de Bolivia.

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