Entidades multilaterales “avalan” crecimiento de la economía boliviana

lunes, 1 de octubre de 2018 · 00:03

Varios especialistas han proclamado recientemente que las cifras de crecimiento de la economía boliviana registradas por el INE y también las proyecciones de crecimiento económico planteadas por nuestros gobernantes, cuentan con el “aval” de prestigiosas entidades multilaterales, como ser el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Si se consulta con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), esas entidades “avalarán” también las cifras oficiales.

Para empezar es necesario saber que en todas las entidades multilaterales la autoridad máxima, la cual entre otras cosas designa al presidente de la entidad, reside en el directorio. Dichos directorios están formados por gobernadores designados por el Ejecutivo (léase el Presidente) de los países miembros. Si algún funcionario de una entidad multilateral emite una opinión o propone una cifra considerada como lesiva por las autoridades nacionales, dichas autoridades elevan de inmediato una queja.

Dicha queja puede derivar desde una llamada de atención hasta la suspensión del funcionario. Esto explica por qué a los funcionarios de las entidades multilaterales les interesa sobremanera mantener buenas relaciones con las autoridades nacionales.

En economías como la boliviana, con limitaciones en sus estadísticas, y con sus exportaciones concentradas en productos de precios volátiles, resulta extremadamente arriesgado proponer proyecciones macroeconómicas. Los funcionarios de las entidades multilaterales no disponen de instrumentos para juzgar la calidad de ninguna variable macroeconómica presentada por las autoridades nacionales. No tienen equipos de especialistas en los países para recopilar datos de campo y proponer cifras de comportamiento económico distintas a las oficiales. Sólo les toca aceptar las cifras presentadas por las autoridades nacionales.

Hay otro factor que deben considerar los funcionarios multilaterales, y es que en último término las autoridades nacionales disponen de instrumentos para lograr sus metas macroeconómicas. No importa si la aplicación de esos instrumentos es insostenible en el mediano plazo. Si para el Ejecutivo es imperativo acelerar el crecimiento de la economía a cualquier costo, dispone siempre de políticas fiscal y monetaria para lograrlo. Incrementando los gastos públicos corrientes y de inversión, y ampliando la oferta monetaria, se logrará un mayor crecimiento del PIB, en la medida que exista capacidad ociosa en la economía.

El problema de tales políticas expansionistas radica en su sostenibilidad hacia el futuro. Para continuar el ritmo de crecimiento hará falta políticas fiscal y monetaria cada vez más agresivas. Para financiar sus crecientes gastos, el Gobierno se endeudará interna y externamente e intentará incrementar sus recaudaciones.

Si se mantiene el tipo de cambio fijo, la inflación interna provocará una sostenida sobrevaluación de la moneda local. Esto desalentará a las exportaciones y abaratará las importaciones. Es decir, paralela a la brecha fiscal, aumentará año a año la brecha en la balanza de pagos. Hará falta contraer nuevos créditos externos, y gastar las preciosas reservas internacionales.

Este proceso se agotará inevitablemente cuando los acreedores externos rehúsen continuar aportando los cada vez mayores préstamos requeridos, las reservas internacionales se agoten, se acelere la inflación, y la brecha fiscal se vuelva inmanejable.

Dejando de lado a los funcionarios de entidades multilaterales, quienes, es evidente, no tienen la capacidad de avalar cifras oficiales. ¿Podemos los bolivianos confiar en las cifras emitidas por el INE? La verdad es que si a pesar de los esfuerzos del Ejecutivo, la economía no crece al ritmo esperado, nadie quisiera estar en los zapatos del funcionario del INE que dé la mala noticia a los gobernantes.

En resumen, y a modo de conclusión, por favor, no corresponde utilizar el prestigio de las entidades multilaterales para “avalar” ninguna cifra macroeconómica propuesta por las autoridades nacionales.

Walter Gómez D’Angelo es macroeconomista jubilado del BID

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