Terapia intensiva

El Premio Nobel de Medicina, el cáncer y el costo del tratamiento

martes, 16 de octubre de 2018 · 00:11

El día que se anunciaba a los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2018, yo supe de una paciente a la que llamaré Lúa. Ella tiene 40 años y hace tres años fue diagnosticada con un melanoma debajo de la uña de un dedo en el pie. Como corresponde, el primer tratamiento fue la amputación del dedo y la investigación de los ganglios inguinales que confirmó que la enfermedad se había diseminado. Hoy Lúa presenta metástasis pulmonares y necesita nuevas opciones de tratamiento. La quimioterapia es inútil en esta enfermedad.

Se sabe que los rayos ultravioleta (el sol, irónicamente) son un factor de riesgo para esta enfermedad, pero, ¿por qué Lúa presentó la enfermedad en un lugar que normalmente está cubierto por el zapato? Nadie lo puede explicar, pese a tanta investigación, todavía no se conoce la causa de muchos tumores.

Pero las investigaciones de James Allison en Houston y Tasuku Honjo en Kyoto, entre muchos otros que se dedican al estudio de los mecanismos inmunológicos del cáncer, han permito conocer cómo algunos tumores se ocultan o bloquean el sistema de defensa (inmunológico). Estos estudios han permitido conocer las proteínas como la CTLA-4 y la PD-1, las que bloquean el sistema inmunológico y el desarrollar anticuerpos contra esas proteínas para desbloquear el sistema de defensa en el tratamiento del melanoma (la enfermedad de Lúa), cáncer de pulmón o cáncer renal.

Parecen buenas noticias, pero no son tan buenas. Si bien comenzamos a aprender cómo combatir estos tumores con medicamentos “hechos a medida” para cada tipo de tumor, seguimos sin saber por qué en un día X aparece una célula maligna y se multiplica sin respeto a las reglas del organismo.

Pido tolerancia a los lectores de esta nota si es que las explicaciones que puedo ofrecer no son suficientemente claras. Yo, que estoy acostumbrado a la nomenclatura y a este tipo de lectura, también tengo interrogantes. Para inquietud de todos, los investigadores que se dedican por décadas a estos estudios, tienen más preguntas que respuestas, hay un largo camino que recorrer y 30 años de investigación es apenas el comienzo.

Las buenas noticias del tratamiento contra el cáncer saben amargas cuando comenzamos a descubrir los detalles de los nuevos medicamentos. Los anticuerpos monoclonales, como se llaman estas nuevas macromoléculas producidas por células entrenadas en laboratorio, están dirigidas a un tipo de tumor específico y la producción requiere tecnología sofisticada, prácticamente es un monopolio de grandes laboratorios.

Consecuentemente, el costo es extraordinario, algo como 20.000 a 30.000 dólares por mes de tratamiento. Ipilimumab y Pembrolizumab son algunos ejemplos de estos anticuerpos que cuando combinados, tienen un costo por gramo que es equivalente a 4.000 veces el precio del oro. Según Leonard Saltz, es una figura de un millón de dólares al año. Es fácil imaginar que estos tratamientos no estarán disponibles para todos en un futuro cercano.

Pero la noticia más triste es que estos medicamentos ¡no curan a nadie! En el mejor de los casos, los pacientes que han tenido la suerte de participar en los estudios con estos nuevos anticuerpos monoclonales ganan meses de supervivencia en comparación con los controles que apenas reciben placebo.

Algunos anticuerpos monoclonales son mejores y más antiguos como el Rituximab y el Trastuzumab (la terminación MAB significa Monoclonal AntiBody, en español, anticuerpo monoclonal), éstos actúan directamente contra las células malas y efectivamente curan el linfoma, y el cáncer de mama, respectivamente.

Seamos optimistas, con esa figura de un millón de dólares podemos curar a cerca de 40 o 50 pacientes con esas enfermedades que son más frecuentes.

Volviendo a Lúa, ella está desesperada buscando nuevos tratamientos.La verdad es que no tenemos buenas noticias: el tratamiento para tumores como el melanoma no significa cura, apenas aumenta algunos meses de vida. El costo es extraordinario y no funciona igualmente para todos. Estos medicamentos no están disponibles en Bolivia. La verdad es dolorosa pero las noticias nos engañan.

Fernando Patiño Sarcinelli es médico oncólogo .

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