Bolivia y el mar

martes, 9 de octubre de 2018 · 00:09

¿Qué pretendía Bolivia en el juicio ante el Tribunal de la Haya? Que se obligue a Chile a dialogar sobre una salida soberana al mar. El Tribunal falló contra nosotros, rotundamente. Bolivia hizo el mejor esfuerzo, gastando una millonada, por ganar en esta instancia y perdimos. Las posibilidades de tratar con Chile sobre la salida al mar se esfumaron; estamos encerrados.

Esta es la realidad de la que se debe partir, examinando con inteligencia y responsabilidad la situación de nuestro país. No esperemos tener la puerta abierta al mar a través de Chile. Este país no nos cederá ni un metro de tierra. Ninguna conversación y menos un diálogo real con Chile nos abrirá las puertas al mar. Esto es lo real, no lo deseado, no lo fantasioso, como lo escribí en este mismo periódico en 2012.

Ante esta situación, la respuesta fundamental no es buscar causales de la derrota también imaginarias, sino enfrentar la pregunta fundamental para nuestro futuro: ¿Qué hacer?

La respuesta es contundente: fortalecernos.

Pero no hablo de fortalecernos bélicamente, esto es un absurdo.

¿En qué sentido debemos fortalecernos? Debemos fortalecernos táctica, económica y humanamente.

En primer lugar, abrir nuestras puertas para comercializar nuestros productos a través del puerto de Ilo. Asimismo, como ya lo están planteando otros patriotas bolivianos, mirar la alternativa de la salida hacia el Atlántico. En otras palabras, abrir las puertas reales de nuestro aislamiento y liberarnos de nuestra dependencia de Chile.

En segundo lugar, fortalecer a Bolivia técnica, industrial y económica. No se construye un país con deficiencias técnicas. Nuestro país requiere de una legión de técnicos en el área de la industria, de la agricultura y la ganadería para incrementar una producción de primera calidad.

Bolivia debe salir de la etapa extractivista de la riqueza nacional e iniciar el camino de la industrialización. Esta etapa requiere de inversión de capitales privados, que la actual política boliviana no ha logrado en lo más mínimo. Al contrario, los ha ahuyentado. Lo que está creciendo, eso sí, es la producción de cocaína boliviana.

El mundo ha cambiado con la tecnología cibernética. Ahora la información, en todas sus facetas, corre por los cables ópticos. Bolivia debe ponerse a tono con este cambio de perspectiva de una manera real, no propagandística.

Pero lo principal y fundamental para Bolivia es fortalecer su capital humano. Necesitamos bolivianos más fuertes en su formación como seres humanos: éticamente íntegros y responsables, intelectualmente lúcidos y creativos, físicamente saludables y activos. Esto sólo se logrará con una educación familiar más auténtica, con una educación pública de mejor calidad y con una política de salud más responsable. Sólo hombres con mejor capacidad, formación y salud fortalecerán y sacarán del aislamiento a Bolivia.


Wálter Navia Romero es escritor y ensayista

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