Casual o intencional

martes, 9 de octubre de 2018 · 00:11

Distinguir en la historia entre hechos casuales e intencionales es un problema muy difícil. En algunas ocasiones hechos similares coinciden en el tiempo, sin que se pueda establecer si dicha concurrencia es una cuestión de azar o es el resultado de acciones determinadas. Hubo en la historia olas ideológicas adoptadas en diferentes países del mundo. Por ejemplo, a fines del siglo pasado, muchos Estados optaron en lo económico por ideas neoliberales. A comienzos del siglo XXI, los nacionalismos populistas con algún ribete de izquierda se impusieron en varios países de América Latina. Hasta aquí se comprende la historia, pero hay otras coincidencias importantes sobre las cuales es difícil pronunciarse sobre si son casuales o intencionales.

Desde comienzos de siglo se presentó un hecho similar en los países que optaron por el nacionalismo populista: permanentes y graves acusaciones de corrupción (con y sin razón). A ello, se añadió denuncias de violación de los derechos humanos. La prensa y las redes sociales se constituyeron en los portavoces de dichas acusaciones, pero poco o nada informaron sobre hechos similares en países con gobiernos de derecha.

En México, por ejemplo, la corrupción es varias veces más importante que en Ecuador o Nicaragua y la cantidad de muertos atribuibles al Estado sobrepasa con creces al número de muertos en Nicaragua y Venezuela. En Honduras se mata a gente y se roba al Estado. Guatemala, El Salvador, Panamá y Paraguay se caracterizan por ser países corruptos. Colombia es el gran proveedor de droga para el mundo occidental. Pero, poco se difunde de lo que ocurre en estos países.

Una campaña permanente e insidiosa ha logrado que el mundo entero esté convencido de que reina la corrupción en los países populistas por excelencia, Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, y que en algunos de ellos, Nicaragua y Venezuela, se mata a gente. Mucho de esto es verdad, quizás todo, pero la cuestión es por qué se dice poco o nada de otros países donde pasan cosas similares (con esta pregunta no se busca absolver a unos o a los otros). ¿Son escogidos aleatoriamente los países a los cuales se los acusa o hace parte de alguna intencionalidad?

Eso no es todo. Después de los jaques vinieron al unísono los mates. Tristes mates. A Lula se lo acusó falsamente de haber recibido un departamento y le dieron nueve años de cárcel. A Dilma Rousseff se la destituyó por haber transferido ciertas cuentas del presupuesto de un año al siguiente (algo que se hace muy frecuentemente en América Latina).

Se acusa a Correa de haber ordenado el secuestro de un periodista ecuatoriano en Bogotá por seis horas. Se imputa a Cristina sobre la base de un cuaderno de escuela que su chofer presuntamente utilizaba para tomar nota de las bolsas de dinero que recibía, los montos y las fechas. Por supuesto, ninguna de estas acusaciones tienen credibilidad, lo que no implica que los acusados sean inocentes, pero en aras de la seriedad de la justicia es necesario probar las acusaciones.

El destino prolonga la agonía de Maduro, casualmente, cuanto más dure ésta, más fácil será imponer un nuevo régimen político y económico. Algo similar se puede pensar sobre Nicaragua.

¿Y Bolivia? Todo parece señalar que estamos en stand by; sin embargo, la sentencia de La Haya podría acelerar la descomposición del régimen.

En su momento, algo similar ocurrió en Medio Oriente, provocando la caída de varios gobiernos corruptos y tiránicos, pero la mala noticia es que después de ello la situación económica, social y política de esos países no mejoró de forma alguna. Los casos más dramáticos son Irak y Libia.

Con eso no se quiere decir que no había que tumbarlos, pero, ¿quién lo hizo y por qué? Actualmente, se tiene mucho temor sobre lo que pasa en Argentina, pues son pocas las luces que proyectan un mundo mejor después de la caída de los Kirchner.

Rolando Morales Anaya es economista

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

172
216

Otras Noticias