Día de la mentira

jueves, 22 de febrero de 2018 · 00:05

Era mentira que iba a defender a los indígenas, pues los reprimió en Chaparina y su gobierno toma con violencia las tierras del TIPNIS. Era mentira que iba a hacer un modelo de desarrollo respetuoso del medioambiente y de respeto a la madre tierra, pues lo que hace es impulsar el desarrollismo extractivista, metiendo tractor a los parques naturales para explotar petróleo y generar renta para sus clientelas, y ampliar la frontera agrícola que beneficie a los cocaleros.


 Era mentira que iba a generar el hombre nuevo y marcar la gestión pública por la transparencia, cuando en realidad, la corrupción se engulló a YPFB, desde Santos Ramírez; destruyó el Fondo Indígena, carcomió el Banco Unión. Era mentira que sus movimientos sociales eran la reserva moral de la humanidad, cuando ellos están hundidos hasta el cuello en las aguas de la corrupción.


 Era mentira que fue un buen padre, pues vía juicio tuvo que reconocer a sus hijos; era mentira que pagaba pensiones a los hijos, ya que sólo mediante juicio fue obligado a erogar esas pensiones. Era mentira cuando le dijo “cara conocida”, sabiendo que la señora Zapata fue su pareja durante años. Era mentira que cuidaba al hijo que supuestamente tuvo con esa señora, era mentira que atendía las enfermedades del niño, pues ni lo conocía, era mentira que esa señora se volvió millonaria al amparo del tráfico de influencias y de abuso de poder, era mentira que hizo inscribir al hijo en la oficialía de registro civil.  Eran mentiras las defensas de su vice y de sus ministros cuando a coro decían que era un buen padre y que cuidaba al extremo al hijo que tuvo con la señora Zapata.


 Era mentira su discurso de austeridad cuando anda con cinco o seis coches blindados cuidándolo, con decenas de policías protegiéndolo ¿De qué? Cuando se desplaza en la ciudad en helicóptero y se ocupa de ch’allarlo en Carnaval, cuando miles de personas se están inundando.


 Era mentira que era un hombre sencillo cuando impulsa a que se  haga un museo dedicado a él en Orinoca para llenarlo de bagatelas. Era mentira que sea un hombre maduro, cuando se percibe su complejo infantil de pasársela jugando fútbol, creyéndose Etcheverry, poniéndose la número 10 de la Selección boliviana y obligando a que la televisión boliviana pase por completo sus partiditos, y las ministras obsecuentes digan que baja el rating cuando no se transmiten sus fulbitos.


 Era mentira que era respetuoso de las mujeres cuando decía sin sonrojarse que se iba a retirar a su chaco con su quinceañera. Era mentira que los cocaleros le llevaban jóvenes para halagarlo sin que él se inmute. Era mentira que no era misógino, cuando muy feliz aceptaba las coplas machistas de sus ministras obsecuentes, vanagloriándose de decir en doble sentido que “Evo cumple”. 


 Era mentira que el segundo era licenciado, era mentira que era responsable cuando no rindió plenamente cuentas sobre los dineros asaltados a la UMSS. 


 Era mentira cuando afirmó que lucharía contra el narco y, en realidad, lo que hizo es casi doblar las hectáreas de coca cultivada. Era mentira cuando afirmó que sería duro contra el narco y, sin embargo, el clan Terán fue absuelto de culpas, no sólo de la matanza de policías, sino de haber sido hallados in fraganti con muchos kilos de cocaína.


 Era mentira que defendería los derechos humanos cuando se hizo una matanza en el Hotel las Américas y desataron la matanza en El Porvenir, Pando. Era mentira que defendería esos derechos humanos cuando se mataron a cooperativistas mineros y hasta ahora no hay culpables.  Era mentira que defendería la libertad de prensa cuando en realidad los medios independientes no reciben avisaje oficial. Era mentira  que defendería los derechos humanos cuando nombra a un Defensor del Pueblo que parece un viceministro del Ministerio de Gobierno.


 Era mentira que poseía palabra empeñada, pues la empeñó para que se apruebe la nueva Constitución y él afirmo que no sería candidato,  y violando el artículo transitorio de la Constitución lo fue. Era mentira que respetaría su palabra empeñada en el referendo del 21 de febrero de 2016, cuando  dijo que se iría a su casa si ganaba el No; y ahora, de manera inconstitucional, con un Tribunal Constitucional domesticado, se hizo habilitar inconstitucionalmente  para ser candidato eterno a la Presidencia.


 Era mentira que era un demócrata cuando dirige un gobierno autoritario que desea eternizarse en el poder.


Carlos Toranzo Roca es economista y analista.

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