Desarrollo y salud

Coca, cocaína, mentiras y verdades

sábado, 1 de septiembre de 2018 · 00:10

Con la Ley de Organizaciones Políticas empezó la carrera preelectoral. El oficialismo, que quiere curarse en salud, prepara, además, la ley contra la mentira, lo cual invita a reflexionar sobre la verdad y la mentira de temas siempre actuales, como la coca, los cocales, las pozas de maceración, el narcotráfico y la nueva ley. Ojalá pudiéramos debatir estos temas con la verdad en la mano y desechando toda mentira.

Para empezar, la coca nunca ha sido considerada seriamente un alimento. Los productores de coca que la destinan a la fabricación de cocaína se esfuerzan en justificar su incremento, camuflándola con virtudes que no las tiene, una de ellas es su poder nutritivo. Los seres humanos nos alimentamos con hidratos de carbono, grasas animales y vegetales y proteínas. La coca, ni de lejos, aporta nada de esto; primera verdad que rectifica la mentira de que la coca es mejor alimento que la leche.

A más de estos tres alimentos básicos, el organismo requiere de micronutrientes (vitaminas y minerales). Las frutas, verduras, algunos aceites vegetales cubren estos requerimientos con creces. En ninguna recomendación dietética está la coca, como figura la quinua, la cañahua y otros productos andinos. El hecho de que la coca contenga algunos micronutrientes, como calcio, zinc y otros, no le da ninguna ventaja frente a los alimentos usados por miles de años.

Una cosa es que un determinado vegetal contenga más o menos micronutrientes y otra que éstos puedan ser utilizados como alimento, porque el aprovechamiento de esos elementos depende de una serie de requisitos. La cáscara de huevo, por ejemplo, contiene abundante calcio, puede ingerirse, pero su absorción intestinal es prácticamente nula. La utilización de cualquier micronutriente depende de que el producto que lo contiene sea aceptable al paladar, fácil de ingerir, de digerir, de ser absorbido por las células intestinales, luego metabolizado sin perjudicar otras funciones, etcétera.

Es por eso que no todo lo que existe en la naturaleza es alimento, por rico que sea en algunos micronutrientes. El profesor de la UMSA Roger Carvajal Saravia explicó bien esos detalles y destacó aspectos sociales importantes, como el enorme daño ecológico que significa desforestar bosques ricos en biodiversidad para plantar coca, que agota la productividad de los suelos e impide su utilización en otros cultivos más saludables (Entrevista, Fides TV. Café de la mañana, 23-08-18).

La mal llamada hoja sagrada de los incas era consumida casi exclusivamente en ceremonias religiosas especiales. Fue durante la Colonia cuando se la utilizó para lograr que los indígenas trabajaran más horas con menos descanso y menor remuneración, gracias al efecto de sus alcaloides que inhiben el hambre y el sueño. La coca es, desde entonces, un medio de explotación humana. La mentira o verdad de este hecho, ¿será dilucidada por los cocaleros parlamentarios y gobernantes o los historiadores?

El Gobierno negó sistemáticamente que el camino que pretende atravesar por la mitad el TIPNIS fuera para expandir cocales chapareños, pero aparece el Polígono 7 con cocales, pozas de maceración y pistas de avionetas. Es esta, ¿una verdad o una mentira? El ingreso al Polígono 7 del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza pudo aclararlo, pero no se lo permitieron los cocaleros. ¿Quién es dueño de la verdad y quién de la mentira? ¿Decidirán la incógnita los mismos parlamentarios cocaleros o los indígenas que sobreviven al abandono estatal en el TIPNIS?

Posiblemente reviva el real Cártel de la Mentira. ¿Esclarecerá si Gabriela Zapata fue apenas una cara conocida o la amante del Jefe del Estado? ¿Sabremos por fin el origen de su enriquecimiento millonario?

Dondequiera vaya el Presidente, las redes sociales y agrupaciones ciudadanas lo persiguen y hostigan repitiendo que el 21F el pueblo dijo NO a su pretendida repostulación. ¿Dónde está la verdad y dónde la mentira?

Después de ese NO, rotundo, ¿la nueva ley que da paso a las elecciones primarias servirá para dar paso a una democrática autocrítica interna y buscar postulaciones diferentes al binomio rechazado por el 21F o, para cimentar una dictadura? ¿Vencerá la verdad o la mentira?

Javier Torres-Goitia T. fueMinistro de Salud.

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