Sin máscaras

Primarias: ¿ensayo del gran fraude?

sábado, 12 de enero de 2019 · 00:09

Estimado lector, que tenga un buen año 2019. Pero me temo que hay oscuras nubes en el horizonte que van a intentar arruinarle la fiesta. A inicios de este año electoral la implementación del fraude parece avanzar sin grandes contratiempos, la primera movida fue generar  la renuncia de dos vocales, que huyeron como ratas, por el miedo, pavor de enfrentar a los poderosos; lo que, planteado de esa manera, podría aparecer una afrenta a las ratas, pues, como ya sabemos ahora estos roedores son también  muy codiciados en algunas regiones de la India.

Y ahora, y si usted, estimado lector, da crédito a las previsiones de nuestro Amauta, que vislumbra que Evo Morales ya no será reelegido, y da fe a las cuatro señales: siete patos volando en sentido contrario en su anterior posesión, la tumbada del incienso por el ministro Groux, la pérdida de la medalla en su gira forzada, por un lenocinio para terminar en el púlpito de una iglesia; y finalmente la pérdida  del zapato presidencial el día de la inscripción del candidato, por lo menos sus  preocupaciones  serían menores.

Pero temo contrariarlo, pues, la insania con la que actúan el presidente Evo Morales y sus operadores hacen temer lo peor, porque la ambición de poder los vuelve cada vez más agresivos y violadores de la ley; cada día más audaces, como el último paso que dieron, al ordenar cambiar a los jefes de base de datos y seguridad tecnológica del Tribunal Supremo Electoral, que es la llave para manejar el padrón electoral. Lo que lleva a pensar, como señaló el expresidente y actual candidato Carlos Mesa, que un proceso electoral  administrado por militantes del partido de Gobierno pierde credibilidad. 

En ese camino de ilegalidad las  primarias son una pieza clave: primero, porque les permite “legitimar” los candidatos ilícitos, Morales y García; y segundo, porque buscarán legalizar el voto de cientos de miles de votantes truchos.

El MAS ha inscrito cientos de miles de personas de manera arbitraria, unos chantajeados o engañados; y otros de manera fraudulenta, como ser empleados públicos donde los jefes de recursos humanos han utilizado nombres, filiación y firmas de la gente que trabaja en la institución; o en otros casos han tomado información de la propia base de datos del TSE para llenar sus libros tal y como ha sucedido con los miles de reclamos formulados a fines de año.

Por eso, es de prever que estas primarias servirán al partido de Gobierno para realizar el ensayo general del fraude. ¿Cómo llenan las ánforas con esos inscritos chutos? Unos serán nuevamente obligados, en otros casos, lo harán de manera dolosa, dobles carnets, aumentos de votos en las mesas. Con la ventaja adicional que en las mesas solamente estarán funcionarios del MAS y del TSE, que son también del MAS. Es decir les servirá para hacer el gran ensayo del fraude del 2019. Por eso, el Vicepresidente se apresura a decir que las primarias servirán para probar el músculo, efectivamente utilizarlo para llenar a manos llenas las ánforas.

Escenario complejo que obliga a  profundizar y escuchar  diferentes voces. Conade, por ejemplo, llamó a fortalecer la movilización y unir todas las fuerzas detrás de candidatos con más opciones para derrotar a Morales; pero en verdad hay que construir estructuras que fortalezcan la movilización, éstas no van a brotar sólo del ímpetu popular, si no son canalizadas; y  en esa perspectiva, hay dos voces del campo opositor que deben ser tomadas en cuenta: una, es del gobernador Félix Patzi, quien señaló la necesidad de construir organizaciones propias, diferentes a las del corporativismo gubernamental, que más allá de la corrupción cupular pueden movilizar a la base,  porque tienen recursos y pueden ejercer mecanismos coercitivos tan arraigados en la memoria sindical/popular; y la voz de Alejandro Almaraz que, de manera consecuente, está en huelga de hambre exigiendo la renuncia del caudillo a su tercer postulación ilegal;  la movilización y la unidad de la oposición. Por eso, articular una poderosa opción electoral capaz de llegar a los últimos espacios del país y articular una base para la movilización son tareas imprescindibles y complementarias.

 

Gregorio Lanza  es economista  con maestrías en políticas públicas  y ex-responsable de Prevención  y Atención de Conflictos de  la   Defensoría del Pueblo

 

 

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