La cuestión en debate

Alpacoma: una seria llamada de atención para todos

sábado, 26 de enero de 2019 · 00:10

El problema ambiental ocurrido en el relleno sanitario de Alpacoma, en el que se disponen los residuos sólidos (conocidos comúnmente como basura) que se generan en la ciudad de La Paz, ha provocado zozobra y preocupación en la ciudadanía, que además es afectada por los problemas asociados a la interrupción del servicio de recolección debido al bloqueo de comunarios en el ingreso a dichas instalaciones.

Abordemos este tema desde dos puntos de vista. Uno orientado al problema específico ocurrido en Alpacoma y otro con un enfoque más amplio.

Problema ambiental en Alpacoma

Este suceso podría ser considerado como una “contingencia”, es decir, un hecho que está fuera de la operación normal de una Actividad, Obra o Proyecto (AOP). Entre los documentos de la licencia ambiental del relleno sanitario se debería contar con un plan de contingencias, elaborado con base en un análisis de riesgo. El mismo debió orientar la reacción inmediata de los responsables de dicha obra, sin embargo, normalmente este tipo de plan requiere ser adecuado a las características específicas del caso, para encarar el control de la contingencia y la mitigación de los impactos que pudiesen ocurrir sobre factores ambientales, entre otros suelo, aire, agua o, inclusive, a nivel de los seres humanos.

En este momento no es conveniente dejarnos llevar por la corriente de las especulaciones sobre los impactos ambientales relacionados a esta contingencia, sobre los posibles responsables, así como las sanciones que se podrían establecer, puesto que se trata de un tema muy sensible y debe ser manejado con la mayor responsabilidad e idoneidad.

Por lo tanto, es recomendable que sean las autoridades competentes y profesionales idóneos, aplicando procedimientos e instrumentos previstos en la reglamentación ambiental vigente, quienes se encarguen de: a) asegurar que el manejo y solución del problema se realice de forma ordenada, pronta y efectiva, incluyendo la mitigación de los impactos ambientales; b) determinar las causas de la contingencia, a fin de evitar que esta situación vuelva a ocurrir en algún relleno sanitario del país, debiendo responder a muchas interrogantes, entre otras ¿hubo errores de diseño y/o construcción? ¿Hubo fallas técnicas en la operación del relleno? ¿El monitoreo, seguimiento y control ambiental fue adecuado?

Asimismo, se necesita con urgencia un liderazgo claro, convincente y confiable de las autoridades para encarar la solución integral de este problema, de forma tal que se reduzca la confusión en la población, generada por criterios subjetivos y especulativos.

 

Más allá de Alpacoma

Una pregunta que debemos hacernos es ¿qué pasará una vez que este problema se resuelva? Posiblemente, en poco tiempo, habremos olvidado lo ocurrido y todo volverá a la normalidad, esta contingencia pasará al olvido y será una “anécdota ambiental más”. 

Pero este hecho debería ser una llamada de atención sobre el estado de situación de la gestión de residuos sólidos en Bolivia, no solamente para las autoridades locales, departamentales y nacionales, sino también para la población en general, puesto que los problemas ambientales relacionados a la basura saltan a la vista en las distintas zonas urbanas y rurales del país. Tan sólo necesitamos dar un paseo por barrios, inmediaciones de ríos y arroyos que atraviesan ciudades o por el campo.

La reglamentación de la Ley del Medio Ambiente 1333, incluyendo el reglamento de Gestión de Residuos Sólidos, fue aprobada en diciembre de 1995 (Decreto Supremo 24176); la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos fue aprobada en marzo de 2005; la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos N° 755 fue sancionada en octubre de 2015, mientras que su reglamentación fue aprobada en octubre de 2016, mediante el  Decreto Supremo 2954. 

Este listado de disposiciones legales y otros instrumentos de gestión ambiental nos muestran que hay un marco legal de larga data, lo suficiente para haber avanzado mucho más hacia una gestión adecuada de los residuos sólidos en el país. No obstante, ante la situación actual debemos preguntarnos ¿por qué nos encontramos en este estado?

Es muy común que cuando se habla de basura, la atención se concentre principalmente en su disposición final, con un enfoque conocido como “al final de la tubería”. Sin embargo, es necesario que tratemos los distintos problemas ambientales, como es el caso de los referidos a los residuos sólidos, con un enfoque integral.

Si bien es muy importante tomar todas las previsiones técnicas para una adecuada disposición final de estos residuos, normalmente en rellenos sanitarios que se ubiquen, diseñen, construyan y operen de acuerdo a las normas vigentes, hemos dado pasos aún incipientes sobre otras etapas de la gestión operativa de los residuos sólidos, previstos en la Ley 755, principalmente en relación a la generación, separación, almacenamiento y recolección de los residuos sólidos.

Los contenedores para recolección diferenciada de residuos sólidos, recientemente instalados en la ciudad de La Paz, son un avance pero aún insuficiente ante la magnitud del problema que requiere de soluciones integrales, incluyendo la urgente implementación de un proceso de educación ambiental, dirigido a generar un cambio de actitud en todos y cada uno de nosotros.

Por otra parte, podemos acudir a la respuesta cómoda y simplista de responsabilizar totalmente y culpar a las autoridades por los problemas ambientales asociados a la gestión de los residuos sólidos, “lavándonos las manos” y sin asumir nuestra corresponsabilidad. Sin embargo, esta posición no ayudará a resolver los problemas que enfrentamos, puesto que es muy común en nuestra sociedad la aplicación del enfoque “No en mi patio trasero” (NIMBY: Not in my back  yard), con el que muchísima gente se “deshace” de la basura que genera lo más pronto posible, inclusive de forma inadecuada, sin respetar sitios, horarios de recolección ni la capacidad de los contenedores.

 Un claro ejemplo es lo que ocurre actualmente en la ciudad de La Paz, donde vemos bolsas de basura sobrepasando la capacidad de los contenedores y alrededor de los mismos, a pesar de que las autoridades pidieron a la ciudadanía que momentáneamente no saque la basura por el bloqueo en Alpacoma, que afecta el servicio de recolección.

Si bien las autoridades tienen un importante rol y responsabilidad ineludible sobre este tema, todos deberíamos preguntarnos si estamos ayudando a mejorar la gestión de los residuos sólidos o, más bien, somos parte del problema. 

Además,  ¿qué están haciendo las autoridades y la población en general para reducir la cantidad de residuos sólidos que generamos para maximizar su aprovechamiento y/o para minimizar la basura para su disposición final, como se establece en la Ley 755? ¿Qué se está haciendo a nivel de educación ambiental en colegios, universidades y para la población en general? ¿Están los medios de comunicación social contribuyendo efectivamente a la educación ambiental?

Finalmente, mientras no cambiemos el enfoque simplista para analizar y diseñar soluciones para los problemas ambientales, será muy difícil encaminarnos hacia su solución.

 

Óscar Vidaurre es docente  universitario.

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