Entre manadas y manadas

martes, 29 de enero de 2019 · 00:09

Analizando más allá de  lo mediático, en  el caso de La Manada de Santa Cruz se puede concluir tres temas centrales. De verdad quiero que la sociedad comience a reflexionar sobre lo que significaría si los supuestos cinco violadores salen libres. Las consecuencias sociales serían muy altas, porque representaría una autorización implícita para que muchos hombres crean que hay un permiso para agredir sexualmente  a una mujer. Por otro lado, el mensaje que nos dan a las mujeres es que si nos violan no debemos denunciarlo, pues sólo sirve para exponernos.

Tantos feminicidios, violaciones de padres a hijas, estudiantes acosadas, hombres que se creen superiores. 280 niñas, entre 12 y 16 años, embarazadas por semana. Estamos ante una  violencia sexual muy alta en la sociedad boliviana. Una violencia permisible por el silencio de una sociedad que no está educada en temáticas sobre el sexo.

Una se pregunta cuál es la causa. La respuesta es compleja, pero podríamos resumirla en que la sociedad, entre conservadora e hipócrita,  no permite políticas públicas claras sobre educación sexual. 

Si el Estado y la familia no educan sobre este tema,  no podemos esperar más que los varones  vean a las mujeres sólo  como objetos sexuales. Peor si su educador sexual es la pornografía. Hice una encuesta entre algunos taxistas, choferes de minibús y hombres que usan el teleférico. Les hice la siguiente pregunta: ¿quién te enseñó a tener sexo? Después de minutos de charla, todos, sin excepción, terminaron confesando que fue la pornografía. ¿Se imaginan? La pornografía sólo enseña el sometimiento en vez del amor. Enseña sexo en grupo y no lo que significa un abrazo en un acto de amor. Enseña que la mujer es una esclava sexual. 

En ese contexto,  no nos debe sorprender que cinco chicos, seguramente con diplomado en pornografía, drogaran a una mujer (pues una mujer en sano juicio no cumpliría los deseos de sometimiento sexual de una manada) para saciar sus deseos de actores pornos; o que hijas, que no son deseadas, menos amadas, sean usadas sexualmente por sus padres.

Hemos llegado a un nivel en que la sociedad no debe permitir más que este tipo de agresiones sexuales, como las protagonizadas por La Manada, siga en aumento. Es hora de que salgamos con nuestras voces a las calles, desde las redes sociales, para pedir una sanción ejemplar contra La Manada de actores de pornografía. Es hora de que pidamos que cada defensor  de los derechos humanos tome las acciones pertinentes para evitar la manipulación de la manada de fiscales… Es hora de levantarnos como sociedad y gritar ¡¡¡justicia!!!

Se preguntan por qué les digo “manada de fiscales”, por el simple hecho que  están violando los derechos humanos de la víctima y esta vulneración es tanto más grave que la que cometieron los violadores. Los fiscales son servidores públicos y Juraron defender la verdad para hacer justicia, pero aparentemente están velando por intereses de otros o posiblemente por sus bolsillos. 

Toda esta complicidad social también trasciende al ámbito de lo jurídico, legal y mediático. No me sorprende que las defensas de las cincos familias ataquen con todo a la víctima y a su madre cuando plantean a la justicia que son inocentes, existiendo ya el certificado forense que certifica que hubo la violación. Piden un estudio psicológico para demostrar que son buenas personas  y que actuaron bajo  efectos de drogas, queriendo mostrar jurídicamente que son unos pobres angelitos. Sobre esto también hay observaciones:

Hoy, en Bolivia, estar ebrio o drogado dejó de ser atenuante; jurídicamente es una agravante por el simple hecho que la droga es un estupefaciente ilegal que lleva a las personas a un estado de excitación no controlada. La droga exacerba los instintos y en este caso exacerbó el instinto de la  manada de actores pornos. Por lo tanto, un estudio psicológico, buscando conocer su situación mental, está fuera de lugar; además, el consumo de drogas es un agravante.

En realidad, leyendo el expediente he encontrado muchas faltas a dicho proceso y algunas irregularidades en el procedimiento: encontrar el auto precintado con el cinto roto y las cuatro puertas abiertas, o que los exámenes que remitieron al IDIF fueron insuficientes o mal tomados.

Pero lo que más  bronca da es que la manada de siete fiscales no quiera aceptar el procedimiento abreviado habiendo la aprobación de la víctima. ¿Qué están tratando de hacer? ¿Serán que ya están parcializados?  La Ley 348 sólo permite el juicio abreviado siempre y cuando exista consentimiento de la víctima. Esta manada de fiscales  no se da cuenta de que a confesión de parte existe relevo de prueba. Además, esto ya está demostrando más del 50% de las acusaciones por parte de la víctima.

Ante las expresiones de apoyo  del Vicepresidente, Gabriela Montaño, Valeria Silva, Adriana Salvatierra y muchas más autoridades del Ejecutivo y Legislativo, espero que pronto se pueda armar la comisión legislativa para  fiscalizar  a dicho poder, pues a mí me da la impresión de que en este caso el motivo de la mala praxis jurídica tiene como fundamento el poder económico que ejercen cinco familias en contra de una víctima y su madre.

 

Támara Núñez del Prado es activista de derechos humanos

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

229
9

Otras Noticias