Terapia intensiva

SUS: del discurso al hecho hay un buen trecho

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martes, 08 de enero de 2019 · 00:11

El 3 de septiembre de 2018, el presidente Evo Morales anunció el Seguro Universal de Salud a partir del 2019, gratuito para los pacientes y financiado con recursos del Tesoro General de la Nación. Parece una buena noticia, pero no es tan sencillo como parece. Si entendemos ese anuncio en el sentido más amplio, hay muchas preguntas sin respuestas y ojalá el Gobierno tuviera un plan bien elaborado y efectivo.

Según palabras textuales del Presidente (mal orientado), “vamos a implementar desde el próximo año el seguro universal de salud gratuito, con la plata fiscal y no con la plata de los trabajadores para que quede claro”. Está claro que es una orden superior sin conocimiento de cómo funciona el sistema público de salud, “oportuno y efectivo”, que ha prometido en su discurso de 22 de enero de 2018.

Bolivia es un país con un crecimiento económico envidiable entre los vecinos y, supuestamente, es uno de los mayores logros de este Gobierno. Por lo tanto, ya no deberíamos tener limitaciones para ofrecer un sistema de salud eficiente y oportuno para 11 millones de bolivianos con recursos del TGN. Obras como aeropuertos (inútiles) carreteras, escuelas desocupadas y canchas con césped artificial dondequiera, son una clara demostración de que no faltan recursos económicos. ¿Entonces por qué no se hizo un plan para la salud en los últimos doce años?

Cuando se trata de cuidar de la salud de la población, el problema es más complejo que construir hospitales. Son necesarios profesionales especializados con años de entrenamiento. Una carretera o una cancha de fútbol funcionan día y noche sin personal. Un hospital no funciona ni un solo día sin personal, esa es la diferencia.

El Seguro Universal de Salud no parece seguro ni universal. Si tomamos como ejemplo el seguro del adulto mayor establecido por la ley 475 del 31 de diciembre de 2013, en la práctica el adulto mayor tiene que someterse a un sinfín de trámites, filas, espera y limitaciones de los hospitales públicos como el Hospital de Clínicas de La Paz. Un sistema antiguo y perverso, planeado para una población de más de 80 años. Hace tiempo que se anuncia “la construcción de 49 hospitales en todo el país” pero no se ha visto ningún hospital nuevo en la ciudad de La Paz.

En una reciente entrevista, el Ministro de Salud reconoce que el sistema tiene falencias y que el programa será aplicado de forma gradual. No es capaz de reconocer específicamente cuáles son las falencias. Habla con facilidad del presupuesto y estimación de la población beneficiada, pero no reconoce que el mayor problema del sistema público es la ineficiencia administrativa, la burocracia y la falta de transparencia en la administración de recursos.

Los profesionales de salud responsables por prestar los servicios no han sido consultados sobre un programa “universal” dentro de un sistema de hospitales anacrónicos, conocido por innúmeras limitaciones de recursos técnicos y capacidad limitada. El Gobierno se niega a reconocer que los profesionales de salud están en la escala más baja de sueldos, comparado con otros funcionarios del Estado. No se puede exigir calidad y eficiencia a bajo costo.

Un ejemplo evidente de la falta de capacidad administrativa es la pobreza en el tratamiento del cáncer en general, mejor ilustrado por la falta de un único equipo de radioterapia en el sistema público. El único equipo en todo el país de la CNS ha sido desactivado hace algunos meses y no existe plan de activar un sistema que debe atender a 3 millones de asegurados.

No es casualidad que el anuncio del seguro universal se hace, sin disimulo, en medio de una campaña electoral. Está claro que las declaraciones obedecen a intereses políticos sin conocimiento de cómo hacer funcionar un sistema efectivo de salud y que no se puede implementar en seis meses por decreto. Del discurso al hecho hay un buen trecho y las autoridades no conocen claramente las necesidades ni lo que es una solución de largo plazo. 

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico oncólogo

 

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